2025
¿Son ustedes los mensajeros?
Abril de 2025


“¿Son ustedes los mensajeros?”, Liahona, abril de 2025.

Voces de los Santos de los Últimos Días

¿Son ustedes los mensajeros?

El Señor reconoció nuestro arduo trabajo al conducirnos a una pareja preparada para aceptar y compartir el Evangelio de Jesucristo.

Un hombre y una mujer buscando en un refrigerador

Ilustración por Bradley Clark

Yo era uno de los cuatro únicos misioneros de habla hispana en la Misión Nueva Inglaterra. Nos esforzamos mucho por aprender el idioma y compartir el Evangelio, pero la mayoría de las veces experimentábamos rechazo.

Un día, tocamos a la puerta de Hugo y Niza Díaz, una pareja de Providence, Rhode Island. Después de que nos invitaron a pasar a su apartamento, les pregunté cuánto tiempo habían vivido allí.

“Acabamos de mudarnos aquí desde Nueva York”, dijeron. “El Señor nos dijo que nos mudáramos a Providence y que Él nos enviaría mensajeros para enseñarnos la verdad. ¿Son ustedes los mensajeros?”.

Respondimos con seguridad: “Sí, nosotros somos los mensajeros”. Enseñamos a Hugo y a Niza acerca del Evangelio de Jesucristo, y ellos aceptaron de inmediato nuestro mensaje y pronto fueron bautizados.

Poco después de su bautismo, Hugo y Niza fueron a visitar su hogar natal en Guayaquil, Ecuador. Cuando regresaron a Providence, nos mostraron fotografías de ellos con el presidente N. Eldon Tanner (1898–1982), por aquel entonces de la Primera Presidencia, y su esposa, Sara, en una conferencia de Área en Ecuador. Mientras estaban allí, Hugo y Niza compartieron el Evangelio con los miembros de su familia. Once de ellos se unieron a la Iglesia.

Mi compañero y yo nos enteramos más tarde que el hermano y la hermana Díaz trabajaban por el salario mínimo en una fábrica textil local y enviaban la mitad de sus ingresos a Guayaquil para ayudar a sostener a sus familias. Cuando les sugerimos que comiéramos con menos frecuencia en su casa para no ser una carga económica para ellos, Niza exclamó: “¡Oh, no, élder Norman!”.

Me explicó que desde que fueron bautizados y comenzaron a pagar el diezmo, de alguna manera el congelador parecía estar lleno de pollo y pescado, a pesar de que invitaba a comer a los misioneros con frecuencia.

En Doctrina y Convenios 123:12 leemos: “Hay muchos en la tierra […] que […] no llegan a la verdad solo porque no saben dónde hallarla”. Gracias a los esfuerzos misionales de Hugo y Niza como miembros y más tarde como misioneros de estaca, muchos llegaron a conocer la verdad del Evangelio.

Conforme nosotros, al igual que Hugo y Niza, busquemos diligentemente la verdad y luego compartamos con entusiasmo las buenas nuevas del Evangelio de Jesucristo, veremos una multitud de bendiciones en nuestra vida y en las muchas vidas en las que influimos.