“Los convenios con Dios son liberadores, no limitantes”, Liahona, abril de 2025.
Mujeres del convenio
Los convenios con Dios son liberadores, no limitantes
El mundo nos dice que hacer convenios con Dios es limitante, pero estos nos sujetan al yugo con el Salvador, dándonos una porción de Su fuerza y poder.
Fotografía del Templo de Washington D. C.
El Salvador nos invita a estar sujetos al yugo con Él y nos dice que Su yugo es fácil y ligera Su carga (véase Mateo 11:28–30). Estar unidas al yugo con Él significa que estamos conectadas, de manera similar a como los bueyes están unidos en un yugo. Dos bueyes, unidos y trabajando en el mismo objetivo, pueden llevar más peso que solo uno. Esto es lo que significa estar ligados en unión al Salvador por medio de convenios: Él compartirá nuestras cargas y nos ayudará a levantarlas en la cuesta ascendente hacia la exaltación.
El engaño de Korihor
No nos dejemos engañar por Satanás en este asunto. El relato de Korihor, que se encuentra en Alma 30 en el Libro de Mormón, es instructivo.
Korihor, el anticristo, se burlaba del pueblo por creer en las tradiciones de sus padres y madres. Decía que estaban “subyugados por una loca y vana esperanza” y preguntaba: “¿Por qué os sujetáis con semejantes locuras?” (versículo 13).
Predicaba que no hay necesidad de un Salvador porque prosperamos de acuerdo con nuestro propio genio y conquistamos según nuestra propia fuerza. Llamaba a los creyentes desvariados y trastornados. Enseñaba que hay que ver para saber. Predicaba que la muerte era el final, así que uno debía hacer lo que fuera que le hiciere sentir bien (véanse los versículos 13–28).
En cuanto a las ordenanzas del sacerdocio, decía: “No enseño a este pueblo a subyugarse bajo las insensatas ordenanzas […] establecidas por antiguos sacerdotes para usurpar poder y autoridad sobre ellos, para tenerlos en la ignorancia, a fin de que no levanten la cabeza, sino que se humillen” (versículo 23).
¿Vemos enseñanzas similares en nuestros días?
-
¿Se burlan de nosotras de manera similar y nos llaman insensatas por creer en el Salvador?
-
¿Se nos dice que nuestra mente debe estar desvariando para creer en algo que no hemos visto?
-
¿Hemos escuchado que el estar ligados en unión a Dios por medio de las ordenanzas y los convenios es restrictivo?
Fotografía © Steve Callahan | Dreamstime.com
La relación por convenio es liberadora
Las mismas tácticas que Korihor usó para descarriar a muchas mujeres y hombres se están utilizando en contra de nosotras en la actualidad. Al igual que Korihor, el mundo nos dice que estar ligadas en unión o sujetas al yugo con el Salvador significa que estamos “subyugadas” o “aprisionadas”, incapaces de movernos o progresar. ¡Debemos descubrir por nosotras mismas que la relación por convenio con Dios es liberadora, no limitante! “No hay otro título por medio del cual podáis ser librados”, enseñó el rey Benjamín. “Por tanto, quisiera que tomaseis sobre vosotros el nombre de Cristo” (Mosíah 5:8).
Quienes guardan los convenios son bendecidas por el poder de Dios. Guardar nuestros convenios nos libera, nos da poder y nos brinda paz. El presidente Russell M. Nelson ha enseñado que: “La recompensa por guardar los convenios con Dios es poder celestial, un poder que nos fortalece para soportar mejor nuestras pruebas, tentaciones y pesares. Ese poder nos facilita el camino. Quienes viven las leyes mayores de Jesucristo tienen acceso a Su poder mayor. De ese modo, quienes guardan los convenios tienen derecho a un tipo especial de descanso que les llega mediante su relación por convenio con Dios”.
Sé que esto es verdad.
Al optar por ligarme en unión con mi Salvador Jesucristo por medio de los convenios que he hecho con Dios, “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Aunque mis esfuerzos por guardar mis convenios no son perfectos, se han visto recompensados con una mayor capacidad para hacer lo que se me ha pedido. He sido bendecida con una mayor capacidad para servir. He sido bendecida con la inspiración que necesito para hacer la obra del Señor de la manera en que Él desearía que la hiciera. Con fe en el Señor, he sido bendecida para afrontar mis desafíos con optimismo. Es el poder de Dios el que facilita mi camino, ¡aunque sea cuesta arriba!
Sin embargo, debemos ejercer nuestro albedrío para acceder a ese poder. Como lo enseñó mi consejera, la hermana Anette Dennis: “Cuando utilizamos nuestro albedrío para escoger entrar en una relación por convenio con [Dios], le testificamos que deseamos que participe más profundamente en nuestra vida y que estamos dispuestos a pagar el precio de recibir más poder y los privilegios que se obtienen gracias a esa relación por convenio”.
Vengan al templo
Recibimos ese poder al caminar por la senda de los convenios de regreso a nuestro hogar celestial. Entramos en la senda de los convenios cuando somos bautizadas y confirmadas. Entramos más completamente en ella en la Casa del Señor. Como Presidencia General de la Sociedad de Socorro, deseamos que todas nuestras hermanas tengan acceso a las bendiciones liberadoras de una relación por convenio con Dios, lo que incluye el poder de Dios disponible para quienes hacen convenios y los guardan, y adoran en la Casa del Señor.
El presidente Nelson enseñó: “Todo lo que se enseña en el templo, mediante la instrucción y el Espíritu, amplía nuestra comprensión de Jesucristo. Sus ordenanzas esenciales nos unen a Él mediante convenios sagrados del sacerdocio. Luego, al guardar nuestros convenios, Él nos inviste de Su poder sanador y fortalecedor”.
La bendición de recibir el poder de Dios depende de que hagamos convenios con Él al participar en las ordenanzas del sacerdocio, las cuales nos unen en el yugo con Él.
Como presidencia, procuramos ayudar a cada hermana a desear y desarrollar una relación por convenio con el Padre Celestial y Jesucristo. Deseamos ver a nuestras hermanas investidas en la Casa del Señor, lo que abre la puerta a privilegios espirituales y a la exaltación, que estén ligadas en unión al Salvador y tengan el poder que se recibe mediante las ordenanzas y los convenios. Les prometemos que, a medida que hagan convenios y los guarden, serán bendecidas por el poder liberador que está al alcance de quienes guardan los convenios.