Voces de los miembros
Gracias al templo llegué a saber que soy hijo de Dios
Sentí algo diferente que nunca había experimentado.
El templo más cercano a mi casa está en Tegucigalpa, Honduras, por esa razón no había entrado antes a un templo. Mientras me encontraba en mi entrenamiento para salir al campo misional en el Centro de Capacitación Misional de la Ciudad de México tuve la bendición de entrar a la Casa del Señor y recibir mis investiduras.
Recuerdo bien ese día, fue el 19 de octubre de 2019, no tenía idea de lo que se sentía entrar a un templo, ese día sentí algo diferente, algo que no había experimentado y supe que era la Casa del Señor, el lugar más santo que hay en la tierra.
Esa experiencia me enseñó que soy un verdadero hijo de Dios y que Él tiene grandes propósitos para mi vida. Por ello testifico que el templo conecta la tierra con el cielo, es allí donde podemos realizar importantes convenios y ordenanzas. Nuestro Padre Celestial nos ama porque somos Sus hijos y desea bendecirnos, el templo es una prueba de ello.