Voces de los miembros
Nuestros sentimientos sobre la conferencia general
Viria Alfaro Salas:
Al estilo de la época del rey Benjamín, nuestras familias colocaron sus “tiendas” (hogares) en dirección a la “torre” (Centro de Conferencias), con el fin de escuchar los mensajes de nuestros amados líderes. Fue un gozo poder disfrutar cada palabra y, en especial, escuchar a nuestro querido profeta. Mi corazón estuvo dispuesto a captar los susurros del Espíritu Santo y sentí Sus impresiones a lo largo de los discursos. Las voces del coro de niños cautivaron nuestros sentidos y elevaron nuestras almas hacia lo alto.
El discurso del profeta fue poderoso. El anuncio de la construcción de nuevos templos nos llena de esperanza y nos recuerda que, como dijo el presidente Russell M. Nelson: “Lo mejor está por llegar”.
Esteban Cantillo Quiróz:
Fueron muchos los mensajes y las enseñanzas edificantes que recibimos por parte de los discursantes en esta conferencia general. Sé que cada orador se preparó con dedicación y fue guiado por el Espíritu Santo, quien es el verdadero maestro. Disfruto repasar cada mensaje con mayor detenimiento, subrayar y destacar las principales enseñanzas utilizando la Biblioteca del Evangelio. Un momento especialmente conmovedor para mí fue escuchar la interpretación del himno “Getsemaní” por parte del Coro del Tabernáculo. A pesar de no ser mi lengua natal, el mensaje del himno trascendió las barreras del idioma y me llenó de gratitud, acercándome aún más a Jesucristo. Sentí una profunda conexión con el amor y sacrificio de mi Salvador.
Diana Cantillo Alfaro:
Al escuchar el discurso del obispo L. Todd Budge me quedó claro que, al igual que Jesucristo, quien en ciertos momentos de Su vida buscó lugares que le ofrecieran tranquilidad y fortaleza, cada uno de nosotros deberíamos esforzarnos por encontrar períodos de calma y paz en nuestras ajetreadas vidas. Uno de esos lugares donde podemos hallar esa paz es el templo. Me encanta dedicar tiempo para estar allí y sentir la cercanía de una hija con Su padre, buscando consejos.
El templo es un pedacito de cielo en la tierra, un refugio donde la conexión con lo divino se intensifica. Siento infinita gratitud hacia mi Padre Celestial y hacia Jesucristo por tener el templo tan cerca de mi vida.
Andrés Cantillo Alfaro:
Las palabras “¡La vida terrenal funciona!” resonaban como un eco en mi mente mientras las escuchaba durante uno de los mensajes de la conferencia general y luego se quedaron grabadas profundamente en mi corazón. El discurso destacaba que cada experiencia, tanto las alegres como las tristes, tienen un propósito divino que siempre nos acercan más a Cristo.
En los últimos meses, he caminado por senderos de dudas y desaliento, y en momentos me preguntaba si realmente valía la pena soportar las dificultades que enfrentaba. Me frustraba encontrar limitaciones constantes en el camino. Sin embargo, al escuchar los mensajes de la conferencia general, nuevamente sentí paz y comprendí que el Señor verdaderamente está pendiente de mí. Aprendí que no todo sucederá en mi propio tiempo y que debo acercarme más al Señor para que todas mis experiencias terrenales, ya sean momentos de gozo o de angustia, obren a mi favor.