Para la Fortaleza de la Juventud
Cinco pasajes de las Escrituras del Antiguo Testamento que son totalmente relevantes en la actualidad
Para la Fortaleza de la Juventud Abril de 2026


Cinco pasajes de las Escrituras del Antiguo Testamento que son totalmente relevantes en la actualidad

Tienen miles de años de antigüedad, pero estos versículos no están obsoletos, son atemporales.

un joven estudiando el Antiguo Testamento en una tableta

Ilustraciones por Melissa Manwill Kashiwagi

En estos tiempos de tantas diferencias, una cosa en la que probablemente todos podamos estar de acuerdo es que, en términos históricos mundiales, 3000 años es mucho tiempo.

Y hace alrededor de esa cantidad de años, los profetas de Dios enseñaron verdades que siguen siendo totalmente relevantes hoy en día, tal vez incluso especialmente relevantes para estos tiempos.

Estos son cinco pasajes del Antiguo Testamento que encajan con esa descripción. Al reflexionar sobre lo que está sucediendo en el mundo hoy en día, o tal vez solo en tu escuela o en tu hogar, descubre la sabiduría que estas palabras de la antigüedad pueden aportar al siglo XXI.

1 “Y amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5).

Puede que esto te suene familiar, es lo que Jesucristo mencionó como el “primero y grande mandamiento” de la ley (véase Mateo 22:37–38). Es el primero por una razón. Esforzarse por amar a Dios, y amarlo con todo tu ser, sienta las bases sobre las cuales se puede edificar una vida de gozo y propósito.

Nuestro Padre Celestial nos ama. Amarlo a Él y a Su Hijo Amado, Jesucristo, puede llegar a ser cada vez más natural para nosotros, Sus hijos, a medida que llegamos a conocerlo. Cuando guardamos Sus mandamientos demostramos este amor (véase Juan 14:15).

2 “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón […], ni guardarás rencor […], sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:17–18).

De nuevo, esto puede sonar familiar. Este pasaje de Levítico contiene lo que el Salvador dijo que era el segundo gran mandamiento de la ley: amar a nuestro prójimo (véase Mateo 22:37–39).

No es solo lo que hacemos o dejamos de hacer a los demás lo que importa (aunque eso es muy importante). Lo que pensamos y sentimos siempre le ha importado al Señor. El odio y el rencor no deberían tener cabida en nuestro corazón. Es una manera más feliz de vivir y nos traerá bendiciones a nosotros y a los demás.

3 “Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso” (Deuteronomio 15:11).

Este mandamiento es una especie de extensión de “ama a tu prójimo”. Y, de nuevo, sigue vigente. Los profetas de todos los tiempos lo han repetido. Durante las épocas, hubo diferentes iniciativas y procedimientos que el Señor ha brindado a Su pueblo para ayudar a los pobres y a los necesitados (por ejemplo, hoy en día tenemos las ofrendas de ayuno, los programas de bienestar y autosuficiencia, la ministración y otras ayudas). Sin embargo, la enseñanza básica siempre ha sido la misma: ayudar al pobre y al necesitado (véase Mateo 25:34–40).

estudio del Antiguo Testamento en un teléfono inteligente

4 “¡Ay de los que a lo malo llaman bueno, y a lo bueno, malo; que hacen de la luz tinieblas y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!” (Isaías 5:20).

Satanás es el maestro original del engaño. Es decir, él tratará de hacer que algo suene mejor o peor de lo que realmente es para satisfacer sus propósitos, que siempre han estado dirigidos a hacer que las personas no crean en Dios y en Su plan, y que quebranten los mandamientos de Dios. Por supuesto, siempre ha habido personas dispuestas a seguir el guion del adversario y tratar de llamar malo a lo bueno, y bueno a lo malo.

Para evitar esta confusión, nos aferramos a la palabra de Dios que se encuentra en las Escrituras y en los profetas y apóstoles modernos, y nos esforzamos por seguir al Espíritu.

5 “[Dios] se deleita en la misericordia. Él […] volverá a tener misericordia de nosotros; […] y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Miqueas 7:18–19).

Algunas personas que leen el Antiguo Testamento dicen que, allí, Dios parece más severo y preocupado por la justicia y la ira. Sin embargo, Él es el mismo Dios que adoramos hoy en día, es perfectamente justo y misericordioso. De hecho, Él se deleita en la misericordia y quiere perdonarnos, por eso desea que nos arrepintamos. Él no busca maneras de condenarnos, sino que siempre ofrece maneras de ayudarnos y llevarnos a casa.

Aceptamos la naturaleza misericordiosa de Dios cuando aceptamos el arrepentimiento como una oportunidad de liberación y de gozo. Aceptamos el sacrificio expiatorio de Jesucristo y procuramos la gracia y el perdón que Él hace posible.