Para la Fortaleza de la Juventud
Después de tus errores, incluso los más graves
Para la Fortaleza de la Juventud Abril de 2026


Después de tus errores, incluso los más graves

De Pedro podemos aprender mucho sobre el Salvador, Su Expiación y sobre intentarlo de nuevo.

Pedro niega a Cristo

Peter’s Denial [La negación de Pedro], por Carl Bloch

La mayoría de nosotros tenemos al menos un recuerdo que desearíamos, directamente, poder olvidar. Ya sea un momento de pura vergüenza, un doloroso accidente físico o una discusión en la que dijiste palabras de las que te gustaría poder retractarte, hay muchas ocasiones en la vida en las que un botón de “volver a intentar” o incluso de “eliminar” parece extremadamente tentador.

Una amarga profecía cumplida

El apóstol Pedro fue una persona fascinante del Nuevo Testamento. Tuvo la fe y el valor para caminar sobre las aguas hacia Jesús, pero solo unos momentos después permitió que sus temores lo vencieran y comenzó a hundirse, clamando al Señor en busca de ayuda (véase Mateo 14:28–31). Aunque no conocemos todos los detalles de la vida de Pedro, sí sabemos de una ocasión en la que lloró amargamente.

Solo unas horas antes de que Jesucristo fuera arrestado, Él profetizó que Pedro lo negaría tres veces antes de que el gallo cantara dos veces. Pedro rehusó creer tal profecía y “decía con mayor vehemencia: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré” (Marcos 14:31).

Por supuesto, la profecía del Salvador se hizo realidad. Con el terror y el temor que rodearon el arresto del Salvador, la valentía de Pedro le falló. Después de haber negado dos veces que conocía al Salvador, y de haber sido presionado una tercera vez, Pedro “comenzó a maldecir y a jurar: ¡No conozco a este hombre de quien habláis!” (Marcos 14:71).

Cuando el gallo cantó dos veces y Pedro recordó la profecía del Salvador, “lloró amargamente” (Mateo 26:75).

¡Pero ese no es el final de su historia!

Un rumbo nuevo, para siempre

Según todo lo que podemos aprender en las Escrituras, los temores de Pedro nunca más superaron su testimonio de Jesucristo. Testificó osadamente del Salvador en cada oportunidad, sin importar el riesgo personal que corriera al hacerlo. Recuerda, ¡Pedro estaba enseñando a un pueblo que acababa de crucificar a Jesucristo! El peligro era real.

Cuando Pedro sanó a un hombre cojo de nacimiento y le mandó: “En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda!” (Hechos 3:6), fue arrestado junto con Juan y se le preguntó cómo había realizado ese milagro.

Pedro respondió osadamente: “Sea notorio a todos vosotros y a todo el pueblo de Israel que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.

“Este Jesús es la piedra rechazada por vosotros los edificadores, la cual ha llegado a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:10–12).

¡Qué valiente respuesta! Y una prueba clara de sus convicciones.

Siervos imperfectos, perfectamente capaces de servir

Cada uno de nosotros pecará en esta vida. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, de vez en cuando no estaremos a la altura de nuestras esperanzas e intenciones. Como enseñó una vez el presidente Jeffrey R. Holland, Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles: “Excepto en el caso de Su Hijo Unigénito perfecto, Dios se ha tenido que valer de gente imperfecta”.

Tu valor espiritual no está definido ni limitado por tus errores, ¡ni siquiera por los más grandes! Debido a que Pedro se arrepintió y Cristo lo perdonó, que él negara a Cristo no impidió que más adelante testificara, enseñara y convirtiera con gran poder. Las Escrituras están llenas de ejemplos de otros discípulos que pecaron, se arrepintieron y siguieron adelante con fe en Cristo.

Satanás siempre tratará de convencerte de que tus errores se van acumulando y que nunca podrás superarlos. ¡Ignora sus mentiras!

La hermana Tamara W. Runia, Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes, enseñó: “Necesitan escuchar esto, así que diré estas palabras en voz alta: Ustedes no son la voz en su mente ni los errores que han cometido. Quizás ustedes también tengan que decirlo en voz alta. Díganle a Satanás: ‘Hoy no’. Apártenlo de ustedes.

“Sientan ese impulso, la tristeza según Dios que los vuelve hacia su Salvador, y observen cómo Su gracia entra en su vida y en la vida de sus seres queridos. Les prometo que en el momento en que le llevemos con valentía un corazón quebrantado, Él estará allí de inmediato”.

Jesucristo

Christus Consolator [Cristo el Consolador], por Carl Bloch

Tus días brillantes por delante

En esta época de Pascua de Resurrección, al meditar más a fondo en la Expiación del Salvador, recuerda que la capacidad de arrepentirte e intentarlo de nuevo es uno de los dones más grandiosos que puedas recibir. Gracias a Jesucristo, tus peores errores pueden ser perdonados y luego desechados como pesadas cadenas.

“El Salvador siempre brillará más que las tinieblas de la vergüenza”, ha enseñado la hermana Runia.

Gracias a Jesucristo, la esperanza siempre puede brillar intensamente delante de ti mientras te mantienes centrado en Él.