Voces de los miembros
Compartamos nuestra luz
Un día, durante mi misión, mientras nos preparábamos para salir, decidimos ir a una colonia que no conocíamos mucho. Así que, antes de salir de la casa, oramos para encontrar a los escogidos del Señor.
Al caminar por esa colonia, un fuerte sentimiento en el pecho nos indicaba que estábamos en el lugar correcto. Tomamos un camino a la izquierda y recuerdo que el sentimiento desapareció, así que volvimos al camino principal de nuevo y sentimos que debíamos tomar el camino del lado derecho. Justo al momento de empezar por ese camino, encontramos a una joven que nos llamaba. Nos llevó con su familia y, al entrar en la casa, nos percatamos de que eran miembros menos activos. Compartimos un mensaje con ellos y nos dijeron que uno de sus hijos no era miembro, así que decidimos visitarlo y enseñarle. Luego de un tiempo, él decidió bautizarse.
Cuando compartí esta historia con los jóvenes de mi barrio, me emocionó ver su interés por sentir el Espíritu de esa forma y hacer los arreglos para poder ir a la misión y tener esas mismas experiencias. Es importante que compartamos nuestro testimonio y experiencias con otros para que juntos nos edifiquemos.
“Piensen en sus propias experiencias personales, en los momentos en los cuales han servido a Dios y a sus semejantes cuando la luz divina iluminó sus vidas, en el santo templo, en la Santa Cena, en un momento de meditación y oración, en sus reuniones familiares o durante un acto de servicio del sacerdocio. Compartan esos momentos con sus familiares y amigos, y en particular, con nuestros jóvenes, quienes andan procurando la luz. Ellos necesitan que ustedes les digan que junto con esa luz se recibe esperanza y sanación, aun en un mundo lleno de tinieblas”.