Voces de los miembros
La obra del Señor siempre avanzará
Aunque el mundo se detuvo durante la pandemia, la predicación del Evangelio de Jesucristo no lo hizo. Como misionera, vi corazones cambiar a través de llamadas, pantallas y mensajes. Vi milagros y esperanza en medio de la desesperación.
Cristo traspasó barreras físicas y tocó almas. Sé que Él vive y dirige Su Iglesia. Mi misión no terminó al regresar a casa, solo cambió de forma. Seguiré sirviendo, testificando y compartiendo Su amor. Testifico que el Evangelio tiene poder para sanar y dar esperanza.