“Enseñar la verdad, cambiar vidas”, Liahona, octubre de 2025.
Retratos de fe
Enseñar la verdad, cambiar vidas
El Evangelio de Jesucristo es verdadero; Su doctrina cambia la vida de las personas. Eso es lo que está cambiando la vida de los jóvenes en Kenia.
Fotografías por Leslie Nilsson
Presto servicio como presidente de una pequeña rama de la Iglesia formada en septiembre de 2024. Alrededor de dos tercios de nuestros miembros son jóvenes. Vienen a la iglesia cada semana y la mayoría de ellos viaja varios kilómetros; algunos caminan, otros vienen en bicicleta.
Los padres de muchos de esos jóvenes no son miembros de la Iglesia, pero han permitido que sus hijos se bauticen. Hace poco, me reuní con un padre que quería saber más acerca de la Iglesia a la que asistía su hijo.
“He visto muchos cambios en mi hijo”, dijo. “Es una persona diferente, es obediente y amable en casa. Quiero saber por qué”.
Este padre asistió a la Iglesia y vio por sí mismo que las enseñanzas del Salvador y el Evangelio restaurado eran lo que había cambiado el comportamiento de su hijo. “Ahora sé que el lugar al que va mi hijo es bueno”, dijo después. “Permitiré que los demás también vengan”.
En mi rama se bautizaron más de treinta jóvenes el año pasado. En los próximos dos o tres años, veremos a muchos misioneros salir de la rama a servir; estamos felices por ellos. Nuestra labor aquí es proporcionarles oportunidades para que profundicen su conversión a Jesucristo y Su Evangelio restaurado. Por eso, nos aseguramos de inscribirlos en programas de la Iglesia como Seminario e Instituto para prepararlos bien.
“Mucho optimismo”
Cuando terminé mi misión, solo había doce ramas en todo Kenia. Hoy tenemos más de cien unidades. Es asombroso ver el crecimiento de la Iglesia, especialmente en el oeste de Kenia.
Una de las razones por las que mi rama tiene un gran número de jóvenes es que la obra misional de los miembros entre los jóvenes es muy eficaz aquí. La mayoría de ellos van a la misma escuela y se invitan unos a otros a la iglesia. Esto ha creado mucho optimismo.
Otro factor que ha contribuido al crecimiento en Kenia son los exmisioneros; son una gran fortaleza para la Iglesia. Cuando regresan de sus misiones, vuelven a casa con fe en Jesucristo y un testimonio de Su Evangelio restaurado. Han desarrollado habilidades de liderazgo y permanecen en la Iglesia. Se casan con otros miembros de la Iglesia y sus hijos crecen en la Iglesia, y se convierten en una fortaleza para la Iglesia.
Otro factor son los miembros pioneros que vivieron en Nairobi en la década de 1990 y a principios de la década de 2000. Ahora están jubilados y regresan a sus aldeas en las zonas rurales de Kenia. Llevan consigo su testimonio, la gente confía en ellos y comparten el Evangelio con familiares y amigos.
Sin embargo, la vida de los miembros de la Iglesia en la década de 1990 en Nairobi era desafiante porque había muchos artículos periodísticos en contra de la Iglesia.
Me alegra que los miembros de la Iglesia de aquel entonces fueran fieles y firmes. Soportaron muchas cosas; sin embargo, muchos santos fueron modelos a seguir en todo lugar adonde iban y en todos sus actos. Eso marcó una gran diferencia.
“Una criatura diferente”
Durante mi misión, tuve la oportunidad de enseñar el Evangelio de Jesucristo a mis hermanos y hermanas en Kenia y Uganda. Lo que es más importante, obtuve un testimonio de Jesucristo. Cuando regresé a casa en 1997, era una criatura diferente (véase 2 Corintios 5:17).
Tuve la oportunidad de prestar servicio con compañeros de diferentes países; la mayoría de ellos me dijeron que regresarían a la universidad después de la misión. Me di cuenta de que yo quería lo mismo.
Mis compañeros me dieron mucha esperanza, pero regresar a mi vida y hogar humildes después de la misión fue un choque cultural. Sin embargo, sabía que el Padre Celestial me ayudaría, así que pude atravesar ese momento con mucha fe y esperanza.
Gracias a los préstamos del Sistema Educativo de la Iglesia que se brindaban a los exmisioneros, pude estudiar. Obtuve mi diploma en Laboratorio Médico; me gradué en 2002. Desde entonces, he tenido la bendición de servir en muchos llamamientos de la Iglesia. Cuando llegué al oeste de Kenia, comenzamos un grupo de la Iglesia en Kakamega bajo el liderazgo del Área. Ese grupo creció hasta convertirse en una rama que ahora se ha dividido en dos ramas.
“Saben que la Iglesia es un refugio donde escuchan el Evangelio de Jesucristo”, dice Jastus acerca de los jóvenes que se sienten atraídos por la Iglesia.
Árboles y una carpa
Actualmente realizamos las reuniones en una carpa con capacidad para unas cien personas. Dejamos un lado abierto por si asiste más gente y a veces, cuando eso sucede, las personas se sientan bajo los árboles cercanos.
Por ahora solo realizamos la reunión sacramental. Algunos de los miembros de nuestra rama caminan dos horas de ida y vuelta a la iglesia solo para asistir, tomar la Santa Cena y disfrutar de la compañía mutua.
El mensaje que atrae a nuestros miembros jóvenes es el sentido de pertenencia que experimentan cuando vienen a la iglesia. Saben que la Iglesia es un refugio donde escuchan el Evangelio de Jesucristo y llegan a ser hombres y mujeres de carácter. Saben que las personas se preocupan por ellos y que la iglesia es un lugar donde aprenden la verdad, virtudes, honradez, integridad y trabajo arduo. Saben que las personas de la Iglesia los inspirarán a estudiar mucho en la escuela.
Cuando era joven, un amigo me invitó a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Yo solo era un joven que no tenía nada, pero mi fe en Jesucristo y mi testimonio de Su Evangelio restaurado se hicieron fuertes. Los miembros de la Iglesia confiaron en mí e invirtieron su tiempo en mí, y yo tengo la bendición de hacer lo mismo con los jóvenes en la actualidad.
El Evangelio de Jesucristo es verdadero; Su doctrina cambia la vida de las personas. Eso es lo que está cambiando la vida de los jóvenes en Kenia.