2025
¿Por qué Él no la sanaba?
Liahona de octubre de 2025


“¿Por qué Él no la sanaba?”, Liahona, octubre de 2025.

Voces de los Santos de los Últimos Días

¿Por qué Él no la sanaba?

Yo quería que nuestra hija sanara, pero Dios tenía un plan diferente para nuestra familia.

fotografía de la hija de la autora

En un momento de su infancia, nuestra hija Jilly no se desarrollaba al mismo ritmo que otros niños y a menudo parecía abrumada por su entorno. Después de muchas oraciones y de una serie de acontecimientos divinamente dispuestos, nos enteramos de que tenía hipoacusia conductiva.

A los dieciocho meses, Jilly se sometió a una cirugía que le devolvió la audición. Fue un momento milagroso verla florecer cuando comenzó a comunicarse con nosotros. Sin embargo, unos años más tarde, surgieron nuevos desafíos. Una vez más, buscamos respuestas.

Al igual que antes, a través de una serie de milagros, nos enteramos de que Jilly había desarrollado un trastorno del procesamiento auditivo, o sea que su cerebro no podía interpretar la información auditiva correctamente. Comenzamos a trabajar con terapeutas y médicos para ayudarla a interactuar con el mundo como ella lo experimentaba.

Yo creía con todo mi corazón que si oraba y permanecía fiel, Dios sanaría a nuestra hija. Sabía que Él tenía el poder para hacerlo, entonces ¿por qué Él no la sanaba?

Durante todo ese proceso, me sentí como María y Marta del Nuevo Testamento. Ellas habían esperado la sanación de su hermano Lázaro, pero Dios tenía en mente un milagro mayor. Al demorarse en llegar a su casa, Jesús permitió que la fe de ellas creciera para dar gloria al Padre y al Hijo y señalar el potencial que Ellos tienen reservado para nuestra vida.

“Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”, le dijo llorando María a Jesús cuando Él llegó (Juan 11:32). Entonces Jesús levantó a Lázaro de entre los muertos, completamente sanado.

Mi respuesta, al igual que la de María y Marta, llegó de una manera inesperada. Una mañana, este pensamiento tranquilo me llegó a la mente: “Tu hija no necesita sanación; necesita amor y aceptación”.

Al principio me costó aceptar esa respuesta. Yo quería que Jilly estuviera libre de problemas. Sin embargo, al abrir el corazón, me di cuenta de que el plan de Dios para nuestra hija era más hermoso de lo que yo había imaginado. Él sabía que esta experiencia ayudaría a nuestra familia a aumentar la fe y la confianza.

No ha sido fácil ver a Jilly enfrentarse a sus desafíos, pero a lo largo de este trayecto, he aprendido que el tiempo y los planes de Dios siempre son perfectos. Él sabe cuándo estar ahí para nosotros. Todo lo que tenemos que hacer es confiar en que Él siempre estará.

Nota

  1. Una condición que se produce cuando se bloquea la llegada de las ondas sonoras al oído interno debido a un daño en el oído externo o medio.