2025
Plantando semillas de fe en Guaymate
Agosto de 2025


Voces de los miembros

Plantando semillas de fe en Guaymate

Enclavado entre los campos de caña de azúcar de la República Dominicana se encuentra el pequeño y pintoresco pueblo de Guaymate. En el último año, ha visto un crecimiento y milagros sin precedentes a medida que el Señor ha mostrado Su mano para ayudar a estas personas a conocer Su Evangelio aquí en la tierra.

El pueblo es parte del Barrio Villa Verde, en la Estaca La Romana, pero debido a su ubicación remota, hasta hace poco, los misioneros no habían podido pasar tiempo allí. El verano pasado, las hermanas que sirven en el Barrio Villa Verde (hermana Aguilar y hermana Largespalda) notaron un aumento en las referencias de Guaymate y, por lo tanto, hablaron con su obispo en un consejo de barrio sobre cómo obtener ayuda para llegar a estas personas interesadas. El obispo habló con el presidente de estaca y decidieron que un sábado específico harían una campaña relámpago e invitarían a las personas interesadas a una reunión sacramental especial local en el garaje de un miembro. En esta campaña relámpago participaron exmisioneros de varios de los barrios de la estaca y la reunión sacramental especial tuvo unas veinte personas presentes.

Desde allí, el barrio comenzó a enviar un autobús privado para transportar de quince a veinte personas cada domingo desde Guaymate hasta el Barrio Villa Verde. Hubo una respuesta tan positiva que el obispo se comunicó con el presidente Chaverri, de la Misión República Dominicana Santo Domingo Este, y le preguntó si colocaría misioneros en esta ciudad debido al interés que estaban viendo.

En 6 de agosto de 2024, el presidente Chaverri; el presidente de la Estaca La Romana, George Mármol; el presidente Emmanuel Jerez, consejero de la presidencia de estaca; el obispo de Villa Verde, José Aponte; y Jeffrey Collado, consejero del obispado de Villa Verde, hicieron un viaje para ver Guaymate y analizar qué posibilidades tenían para abrir la obra misional a tiempo completo en el área. El presidente Chaverri tenía esperanzas, pero aún no habían visto ningún bautismo. Asignó a algunos élderes para que viajaran dos o tres días a la semana a Guaymate para ver si podían encontrar a alguien que estuviera interesado en el bautismo.

Fue entonces cuando ocurrió el primer milagro. Comenzó con un joven que tenía un fuerte deseo de estar más cerca de Jesucristo y ser bautizado, y lo compartió con un amigo y ellos lo compartieron con otro amigo. Estos tres jóvenes fueron el comienzo del nuevo crecimiento en esta zona de la viña del Señor. Pero los misioneros sabían que necesitaban familias para sentar una base sólida, para realmente establecer la Iglesia en Guaymate, así que ayunaron y oraron para ser guiados a una familia que estuviera lista para aprender acerca del Evangelio.

Un día sintieron la impresión de ir a la parte más alejada del pueblo, a lo largo de los campos de caña de azúcar. Mientras caminaban por la calle, vieron a dos hombres sentados afuera de su casa y se detuvieron para hablar con ellos. Esta fue la primera vez que conocieron a Julián y a su hijo, Víctor. Julián inmediatamente los invitó a pasar a comer un poco de yuca con mantequilla y escuchó el mensaje que tenían para compartir. Estaba interesado y les pidió que regresaran y le enseñaran más.

Al día siguiente, los misioneros estaban en el centro del pueblo haciendo algunos contactos cuando conocieron a Carmen. Comenzaron a hablar con ella y se enteraron de que Julián le había contado todo lo que había aprendido el día anterior. Este fue un hermoso comienzo para que Julián y Carmen aprendieran acerca del Evangelio restaurado de Jesucristo.

Los élderes regresaron esa tarde y les enseñaron cómo las familias eran parte del plan de Dios y se dieron cuenta de que Carmen y Julián habían estado juntos por más de treinta años, con hijos y nietos, pero nunca se habían casado. Los élderes les preguntaron qué pensaban acerca de casarse. Al principio Carmen estaba ansiosa y Julián estaba indeciso, pero dos semanas después, cuando se casaron, él estaba emocionado por finalmente estar casado con la mujer de sus sueños.

Conocimos a Julián y Carmen unos meses después de que fueron bautizados, cuando visitamos su casa con el presidente Chaverri y los mismos misioneros que les habían enseñado y bautizado. Mientras la lluvia caía a nuestro alrededor, nos sentamos afuera de su casa y escuchamos su asombrosa historia de conversión.

El Espíritu se sentía fuerte mientras Julián volvía a contar su historia. Poco antes de su bautismo, Julián les contó a los élderes acerca de un sueño que tuvo la noche anterior a ese primer día que se conocieron. En su sueño, había dos jóvenes con camisas blancas caminando por la calle. Cuando pasaron por su casa, salió a invitarlos a entrar y les dio de comer yuca y ellos hicieron algo bueno por su familia. Él pensó que el sueño era extraño, pero lo olvidó hasta que vio a estos jóvenes con sus camisas blancas caminando por su calle tal como lo habían hecho en el sueño. Cuando aprendió acerca del Evangelio de Jesucristo, supo que el sueño era una señal importante de Dios y se sintió agradecido por haber seguido la indicación de invitarlos a comer yuca.

Hoy, Julián, Carmen y su familia son parte del nuevo grupo de Guaymate que ahora se reúne en un apartamento debajo de donde viven los misioneros. Este pequeño grupo es evidencia de que el Señor está en los detalles de nuestra vida. Él nos ama y quiere que hagamos convenios eternos con Él.