2025
Jesucristo es la Pascua
Abril de 2025


Mensaje de la Presidencia de Área

Jesucristo es la Pascua

Mientras servía como presidente de los Hombres Jóvenes, me encantaban los campamentos y explorar en la naturaleza con ellos, siempre había algo que podíamos usar como símbolo del poder expiatorio de Jesucristo, entonces era el momento de detenernos y enseñar.

El Señor siempre ha utilizado símbolos para ayudar a Sus hijos a pensar, reflexionar y entender Sus estatutos. Hizo lo mismo con la Pascua, la cual se estableció como estatuto perpetuo.

El día en que el gran Jehová instituyó la Pascua, dio mandamientos que el pueblo de Israel debía cumplir estrictamente a fin de obtener la ansiada libertad del cautiverio egipcio. Consideremos el mandato y los elementos en él incluidos.

Se debía tomar un cordero sin defecto, macho, de un año para ser inmolado al atardecer de un día ya fijado y tomarían de su sangre para pintar los dos postes y el dintel de la casa donde comerían la carne asada del cordero, la cual se serviría con hierbas amargas y panes sin levadura. Deberían permanecer dentro de la casa hasta la mañana, pues el ángel destructor pasaría por el lugar y solo respetaría la señal de la sangre del cordero. Se les pidió que incluso comieran apresurados, vestidos, calzados y atentos a las indicaciones del profeta Moisés.

Ningún alimento con levadura se debía consumir antes del día señalado, recordando a la mente cuan fácilmente el orgullo infla y el pecado corrompe al ser humano. Se había invitado a sacar toda levadura de sus vidas a fin de estar limpios para participar de la carne del cordero. Las hierbas amargas fueron un recordatorio de la amargura del cautiverio en Egipto, pero también dolor del pecado. La sangre del cordero sin manchas los salvaría de la muerte, pues el destructor reconocería la señal pactada y pasaría del lugar, esa sangre salvadora que los libraría no solo de la muerte física sino también de la muerte espiritual es la sangre expiatoria del verdadero cordero inmolado, del Mesías salvador y libertador.

Al tener fe en las promesas del Salvador, al arrepentirnos de nuestros pecados, estamos listos para tomar sobre nosotros el nombre de Cristo por medio del bautismo, la sangre expiatoria del cordero sin manchas, Jesucristo, nos señala como pueblo del convenio que está listo para seguir Su guía por medio del Santo Espíritu y las indicaciones de un profeta actual.

Jesucristo comió la Pascua con Sus apóstoles mostrando obediencia a los estatutos de Su Padre, esa noche antes de derramar su sangre en el Getsemaní y entregar su cuerpo, instituyó el nuevo convenio: la Santa Cena, la que más tarde, como Salvador resucitado, instituiría en las Américas y de la que actualmente Su Iglesia restaurada participa cada domingo como una ordenanza sagrada.

Nuestro profeta actual, el presidente Russell M. Nelson, nos invita: “Dediquen tiempo cada semana, por el resto de su vida, a aumentar su comprensión de la Expiación de Jesucristo”. Como preparación para el domingo y siguiendo la invitación del profeta, meditemos en el mandato dado a Israel, en los elementos y en las condiciones de su liberación; esto nos ayudará a apreciar y comprender mejor nuestro mandato actual; analicemos cómo nos presentamos ante la mesa de la Santa Cena y consideremos el poder sanador, purificador y redentor de la sangre expiatoria del Cristo.

Sé que la Expiación de Jesucristo es real y que su alcance es infinito, sé que si buscamos comprenderlo mejor lograremos estar más cerca de Él, podremos ser verdaderos discípulos y estaremos envueltos en los brazos de Su amor.

En el nombre de Jesucristo. Amén.

Notas

  1. Véase Éxodo 12:5–14.

  2. Véase 1 Corintios 5:6–8.

  3. Véase Mateo 26:17–18.

  4. Véase Lucas 22:19–20.

  5. Véase 3 Nefi 18:5–12.

  6. Presidente Russell M. Nelson, “El Señor Jesucristo vendrá de nuevo”, Conferencia General de octubre de 2024.