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El amor puro de Cristo en acción a través del proyecto Abriga
La Estaca Madrid Centro puso en marcha una iniciativa para proveer mantas a los más necesitados durante el invierno. Este proyecto, que comenzó con un pequeño grupo de hermanas de la Sociedad de Socorro, ha crecido y ahora incluye a participantes desde Ciudad Real hasta A Coruña. No solo brinda abrigo a quienes lo necesitan, sino que también pone en manifiesto el amor puro de Cristo en acción, permitiendo que las hermanas hagan uso de sus talentos y se ministren unas a otras.
La presidenta de la Sociedad de Socorro de la Rama Ciudad Real nos relata que, aunque las manualidades no forman parte de sus talentos, vio en este proyecto una gran oportunidad de brindar servicio. Con la ayuda de un hermano experto tejedor, ella y el resto de las hermanas de Ciudad Real se unieron al esfuerzo de abrigar a los necesitados.
El proyecto, además de refrescar y desarrollar nuevos talentos, consolidó la unidad, la hermandad, el trabajo en equipo y el compañerismo entre los miembros. Todos han contribuido, ya sea tejiendo o proporcionando lana para las mantas. Ha sido una gran enseñanza, que demuestra que todo aquel que quiere servir encuentra la manera de hacerlo. El hermano, que no forma parte de la Sociedad de Socorro, agradeció la oportunidad de coordinar la parte técnica del grupo de tejedoras.
La hermana Paula compartió que tejer ha sido una experiencia muy especial. Inicialmente lo vio como una actividad más de la Sociedad de Socorro, pero a medida que se reunían para tejer las mantas, pudo conocer más a sus hermanas y sus historias de vida y personalidades, lo que ha fortalecido la unidad.
Una de las hermanas del Barrio Madrid 6 relató que escribió al que fuera su presidente de misión y le contó que se sentía como aquel siervo al que se le dio un talento y lo escondió bajo tierra. El presidente la motivó a estar atenta a las oportunidades de desarrollar nuevos dones. Por ello, cuando la Sociedad de Socorro de su barrio le habló de este proyecto, sintió que era su oportunidad para desarrollar un nuevo talento. Inicialmente fue difícil, pero las hermanas le grababan vídeos tutoriales y su suegra le enseñaba. Así fue aprendiendo y pudo contribuir a la meta de tejer mantas.
Este proyecto ha demostrado que cuando nos unimos en amor y servicio, podemos lograr grandes cosas. El amor puro de Cristo se manifiesta en cada manta tejida, en cada sonrisa compartida y en cada corazón que se conmueve. Las hermanas han utilizado sus talentos para ministrarse unas a otras, lo que ha fortalecido su fe y su comunidad. En diciembre, las mantas se están entregando a través de una ONG que ayuda a personas con necesidades y se asegura de que lleguen a quienes más las necesiten.