“El matrimonio eterno y las familias eternas”, Relatos de Doctrina y Convenios, 2024
“El matrimonio eterno y las familias eternas”, Relatos de Doctrina y Convenios
1843–1846
El matrimonio eterno y las familias eternas
Sellados por el poder de Jesucristo
Cuando Emma y José se casaron, creían que su matrimonio terminaría cuando ellos murieran. Así eran todos los matrimonios. Pero luego el Señor le dijo a José que los matrimonios y las familias podían durar para siempre.
Santos, tomo I, pág. 421
El Señor enseñó a José acerca del matrimonio eterno. Por medio del poder del sacerdocio, un hombre y una mujer pueden hacer un convenio con el Señor. Si guardan su convenio, el Señor promete que su matrimonio durará para siempre. A eso se le llama ser sellado. Poco después, José y Emma fueron sellados por la eternidad.
Doctrina y Convenios 132:7, 19–24; Santos, tomo I, págs. 421, 442, 490–491, 501, 511–512
José también aprendió que cuando un hombre y una mujer son sellados, sus hijos serían sellados a ellos. Gracias al poder de Jesucristo, su familia podía durar para siempre. Cuando José les habló a los santos acerca de esa bendición, ¡se sintieron muy felices! No veían la hora de ser sellados.
Doctrina y Convenios 131:2; 132:6–7; Santos, tomo I, págs. 501–502, 589
Más adelante, el Señor enseñó que los sellamientos debían efectuarse en el templo. Los santos trabajaron arduamente para terminar el Templo de Nauvoo para poder ser sellados. Cuando el templo estuvo listo, muchas familias fueron selladas. Incluso fueron sellados a familiares que habían fallecido. ¡Estaban agradecidos por esa bendición!
Santos, tomo I, págs. 589–590