“Mary y Caroline Rollins”, Relatos de Doctrina y Convenios, 2024
“Mary y Caroline Rollins”, Relatos de Doctrina y Convenios
Noviembre de 1830–julio de 1831
Mary y Caroline Rollins
Un gran amor por las Escrituras
Mary Rollins tenía 12 años cuando los misioneros visitaron Kirtland, Ohio, por primera vez. Los escuchó hablar del Libro de Mormón. Por aquel entonces, solo había un ejemplar del libro en Kirtland, y un líder de la Iglesia llamado Isaac Morley lo tenía.
Mary fue a casa del hermano Morley y pidió ver el libro. El hermano Morley dejó que lo sostuviera. Mary preguntó si podía llevárselo a casa.
El hermano Morley no quería darle a Mary su ejemplar del libro. Todavía no había leído mucho. Mary le suplicó al hermano Morley que se lo prestara.
El hermano Morley aceptó. Dijo que Mary podría llevarse el libro a casa si lo traía temprano al día siguiente. Mary lo trató como si fuera un tesoro. Se quedó despierta la mayor parte de la noche leyendo.
Cuando Mary le devolvió el libro, el hermano Morley se sorprendió de lo mucho que había leído. “Niña”, dijo, “llévate este libro a casa y termínalo. Yo puedo esperar”.
Mary fue la primera persona en Kirtland que leyó el Libro de Mormón completo. Poco después de terminarlo, ella conoció al profeta José Smith. Cuando se enteró de lo mucho que Mary amaba el Libro de Mormón, le dijo que ella podría tener el ejemplar del hermano Morley. Le daría otro al hermano Morley.
Más tarde ese mismo año, Mary y su familia se mudaron a Independence, Misuri. Estaba entusiasmada de ver cómo los líderes de la Iglesia comenzaban a compilar un nuevo libro llamado el Libro de Mandamientos. Este libro tendría muchas de las revelaciones que Jesucristo le había dado a José Smith.
Doctrina y Convenios 67; 70:1–4; Santos, tomo I, pág. 181–182
Pero a algunas personas en Independence no les gustaba la Iglesia. Querían que los Santos se fueran. Un día, unos hombres enojados irrumpieron en el edificio donde se estaba imprimiendo el Libro de Mandamientos. Arrojaron la imprenta por la ventana y esparcieron las páginas del Libro de Mandamientos por la calle.
Santos, tomo I, págs. 180–181
Mary y su hermana, Caroline, observaban desde detrás de una cerca. Mary le dijo a Caroline que ella quería obtener las páginas antes de que se arruinaran. Caroline tenía miedo de los hombres furiosos. “Nos matarán”, dijo. Pero Mary y Caroline sabían que esas páginas contenían la palabra de Dios.
Santos, tomo I, pág. 182
Las hermanas esperaron hasta que los hombres no las estuvieran mirando. Luego, ellas corrieron a la calle y tomaron tantas páginas como pudieron. Mientras se apresuraban a huir, algunos hombres las vieron y les gritaron que se detuvieran. Mary y Caroline sujetaron las páginas con más fuerza y corrieron tan rápido como pudieron hacia un maizal cercano.
Santos, tomo I, págs. 182
Dos hombres persiguieron a las hermanas hasta el maizal. El maíz era tan alto que Mary y Caroline no podían ver hacia dónde iban. Se tiraron al suelo y escondieron las páginas debajo de su cuerpo. Escucharon en silencio mientras los dos hombres caminaban por todo el maizal buscándolas.
Santos, tomo I, pág. 182
Pronto los hombres se dieron por vencidos. ¡Mary y Caroline estaban a salvo! Habían salvado las páginas de las revelaciones del Señor para el Libro de Mandamientos. En la actualidad, esas revelaciones están en el libro de Doctrina y Convenios.
Santos, tomo I, pág. 182