Relatos de las Escrituras
Lucy Morley y su familia


“Lucy Morley y su familia”, Relatos de Doctrina y Convenios, 2024

“Lucy Morley y su familia”, Relatos de Doctrina y Convenios

Noviembre de 1830

2:43

Lucy Morley y su familia

Muchas personas creen y son bautizadas

Lucy Morley invitando a tres misioneros a entrar en la casa de Abigail Daniels.

Un día, Lucy Morley, de quince años, estaba ayudando a su vecina, Abigail Daniels, a tejer tela. Mientras trabajaban, oyeron que llamaban a la puerta. Eran tres misioneros. Abigail los invitó a pasar. Dijeron que Jesucristo los había enviado para compartir un mensaje.

Santos, tomo I, págs. 104–105

Los misioneros enseñando a Lucy y Abigail acerca del Libro de Mormón.

Los hombres les dijeron a Abigail y a Lucy que Jesús había llamado a José Smith para ser profeta. También les hablaron acerca del Libro de Mormón.

Santos, tomo I, pág. 105

Abigail haciendo que los misioneros se fueran de su casa.

Para sorpresa de Lucy, Abigail se enojó. Hizo que los misioneros se fueran de su casa.

Santos, tomo I, pág. 105

Lucy pidiendo a los misioneros que visitaran a su familia.

Lucy sabía que esos misioneros eran siervos de Dios. Les dijo que visitaran a su familia un poco más allá en el camino. “Mi padre vive a un kilómetro y medio de aquí”, dijo. “Vayan allí y se les alimentará y atenderá”.

Santos, tomo I, pág. 106

Los misioneros comen juntos con Lucy y su familia.

Lucy tenía razón. Los misioneros tuvieron una buena comida en la granja de la familia Morley. Los padres de Lucy eran amigos de Sidney Rigdon. Creían que Jesús quería que compartieran todo lo que tenían con los demás. Invitaron a los misioneros a enseñarles a ellos y a sus amigos.

Santos, tomo I, pág. 106

Lucy, Abigail y otras personas siendo bautizadas.

Esa noche, cerca de la medianoche, diecisiete personas fueron bautizadas. En los días siguientes, cincuenta personas más llegaron a la granja de los Morley para escuchar a los misioneros, y pidieron ser bautizadas. Incluso Abigail Daniels, la amiga de Lucy, cambió de opinión sobre los misioneros. Ella y su esposo decidieron unirse a la Iglesia.

Santos, tomo I, pág. 107; Doctrina y Convenios 20:25, 37