Relatos de las Escrituras
Los testigos ven las planchas del Libro de Mormón


“Los testigos ven las planchas del Libro de Mormón”, Relatos de Doctrina y Convenios, 2024

“Los testigos ven las planchas del Libro de Mormón”, Relatos de Doctrina y Convenios

Marzo–septiembre de 1829

4:59

Los testigos ven las planchas del Libro de Mormón

Dar testimonio al mundo

Algunos habitantes del pueblo estaban molestos con José Smith.

José, Emma y Oliver siguieron traduciendo las planchas de oro en la casa de los Smith en Pensilvania. pero la gente de su pueblo quería detenerlos. Oliver tenía un amigo llamado David Whitmer que vivía en Nueva York. Oliver le preguntó a David si podían irse a vivir con la familia Whitmer para terminar la traducción.

Santos, tomo I, pág. 68

David Whitmer dando la bienvenida a su casa a José, Emma y Oliver.

David y su familia aceptaron. Acogieron a José, Emma y Oliver en su casa. Ahora podían trabajar en la traducción en paz. Había muchas personas viviendo en la casa de los Whitmer. Eso significaba que había mucho trabajo que hacer, especialmente para la madre de David, Mary.

Santos, tomo I, págs. 68–70

El ángel Moroni apareciéndose a Mary Whitmer.

Un día, mientras Mary trabajaba, el ángel Moroni la visitó. Dijo que sabía que todo el trabajo adicional la estaba cansando. Quería fortalecer su fe. Abrió una bolsa y sacó las planchas de oro. Pasó las páginas y le mostró a Mary lo que estaba escrito. Le prometió que sería bendecida.

Santos, tomo I, págs. 70–71

David Whitmer, Martin Harris y Oliver Cowdery preguntando a José si podían ser testigos.

Algunas personas no creían que las planchas fueran reales. José había obedecido el mandato del Señor de no mostrar las planchas a nadie. El Señor dijo que permitiría que tres testigos más vieran las planchas. David Whitmer, Martin Harris y Oliver Cowdery preguntaron si ellos podían ser los testigos. El Señor dijo que sí.

Doctrina y Convenios 5:11–12; 17; Santos, tomo I, pág. 73

José, Martin, Oliver y David orando para recibir un testimonio de las planchas de oro.

José, Martin, Oliver y David fueron al bosque. Se arrodillaron y se turnaron para preguntarle a Dios si podían ver las planchas, pero no sucedió nada.

Santos, tomo I, pág. 73

Martin Harris alejándose del grupo.

Martin Harris sintió que él era la razón por la que su oración no estaba siendo respondida. Martin se fue y los demás siguieron orando.

Santos, tomo I, pág. 73

un ángel se aparece a Oliver, David y José.

Entonces un ángel apareció en una luz brillante. Les mostró a Oliver y a David las planchas de oro y lo que estaba escrito en ellas. Ellos escucharon la voz de Dios decir que José había traducido las planchas por el poder de Dios y que la traducción era correcta. Dios también dijo que debían contar a todos lo que habían visto y oído.

El Testimonio de Tres Testigos”; Santos, tomo I, págs. 73–74

Un ángel se aparece a Martin y José.

José fue a buscar a Martin. Aún estaba orando. José oró con él. Entonces apareció el ángel y le mostró las planchas a Martin, tal como había hecho con Oliver y David.

Santos, tomo I, pág. 74

José les dice a sus padres que otras personas han visto las planchas de oro.

Después, José fue a buscar a sus padres, que estaban visitando a Mary Whitmer. Les dijo lo feliz que estaba de que otras personas hubieran visto las planchas. Ahora los testigos podían decirle a la gente que José estaba diciendo la verdad. Martin les dijo a todos lo feliz que estaba de que Dios le permitiera ser uno de los testigos.

Santos, tomo I, págs. 74–75

Ocho personas más reciben un testimonio de las planchas de oro.

Unos días después, el Señor le dijo a José que mostrara las planchas de oro a ocho personas más: su padre, dos de sus hermanos, cuatro de los hermanos de David y el cuñado de David. Ellos pudieron sostener las planchas y pasar las páginas. Supieron que las planchas eran reales.

El Testimonio de Ocho Testigos”; Santos, tomo I, pág. 75

José y Martin mirando el manuscrito impreso.

La traducción del Libro de Mormón ahora había concluido. José devolvió las planchas de oro al ángel Moroni. Ahora era el momento de imprimir ejemplares del libro para que todos pudieran leerlo y aprender más acerca de Jesucristo.

Santos, tomo I, págs. 77–78

José y Martin celebrando la publicación del Libro de Mormón.

Imprimir el Libro de Mormón costó mucho dinero. Martin Harris renunció a parte de su granja para pagarlo. Lo hizo porque sabía que el Libro de Mormón era verdadero. Cada ejemplar del libro tiene el testimonio de Martin y los otros testigos para que todos lo lean. Los testigos nunca negaron su testimonio.

Doctrina y Convenios 19:26–27, 34–35; Santos, tomo I, págs. 76–78