Voces de los miembros
La conferencia general: Un manantial de revelación y amor
Desde el momento en que fui bautizada, cuando tenía doce años, he amado los días de conferencia general. Para mí, esos días son como cuando el Señor abre los cielos de par en par y derrama manantiales de revelación, luz y amor para cada uno de Sus hijos.
La conferencia general me recuerda el gran amor que mi Padre Celestial tiene por mí. Él desea darme Su guía, Su consuelo, Sus bendiciones y recordarme qué es lo que más importa en la vida. También amo saber que puedo estudiar los mensajes una y otra vez durante los seis meses siguientes, para seguir recibiendo más luz y amor de Dios previos a la próxima conferencia.
Me preparo con anticipación para esos dos días extraordinarios. Hago espacio en mi mente y corazón para recibir esa “agua viva”. Primero, aparto tiempo en mi agenda y dedico esos días a estar tranquila y libre de distracciones para escuchar con atención. Luego, hago un examen introspectivo para reconocer lo que necesito saber de mi Padre Celestial: escribo mis dudas, mis preocupaciones, mis preguntas y los deseos de mi corazón.
También repaso los discursos de conferencias anteriores y busco los patrones de revelación que el Señor me muestra. Preparo un lugar especial en mi cuaderno para anotar lo que siento mientras escucho los discursos, lo que el Señor me está enviando a mí, personalmente.
Cada vez, las impresiones que recibo son diferentes: a veces son mensajes de consuelo y paz, otras veces amables correcciones o instrucciones específicas sobre lo que debo hacer o dejar de hacer.
En la conferencia general pasada, recibí respuestas a cada una de mis preguntas. Disfruté escuchar al Señor junto con mis hijos y sentí Su amor y Su conocimiento perfecto de mí.
Amo al Señor y a Su obra, y deseo alinear mi voluntad a la de Él. Sé que la mejor manera de hacerlo es escuchar Su voz y seguir Sus consejos. Aunque a veces no sea fácil, confío en que Él me ayudará siempre.
Cada conferencia general no es simplemente otra conferencia más; es una oportunidad sagrada para conocer más a mi Padre Celestial y acercarme más a Él.