Liahona
Seguridad en el Evangelio restaurado de Jesucristo
Liahona, enero de 2026


“Seguridad en el Evangelio restaurado de Jesucristo”, Liahona, enero de 2026.

Mujeres del convenio

Seguridad en el Evangelio restaurado de Jesucristo

La senda para regresar a Dios está claramente señalada si tenemos fe y confianza en nuestro Salvador.

Vista de los pies de una persona andando por un camino.

Debido a nuestra naturaleza caída y a las circunstancias de la vida terrenal, todos somos propensos a alejarnos del Dios que conocimos y amamos en nuestra existencia preterrenal. Así es la naturaleza de la vida terrenal. Por eso, Él nos ha dado maneras de mantenernos anclados a Él con firmeza, de sellar nuestro corazón a Él y de ayudarnos a movernos de la manera más segura posible a través de este campo minado de la vida terrenal.

Durante las grandes guerras mundiales, las fuerzas armadas escondían minas o explosivos bajo tierra. Había grandes campos de minas escondidas, y un ejército, sin saberlo, podía marchar hacia esos campos de minas y explotar.

Después de las guerras, quedaron miles de minas sin detonar, y muchas personas, incluidos niños, perdieron la vida o las extremidades cuando, sin saberlo, entraron en los campos minados. Las organizaciones dedicadas a localizar y marcar las minas en esos campos minados han salvado muchas vidas.

La vida terrenal es como un campo minado. El adversario es muy bueno en disfrazar los peligros para que parezcan inofensivos y atractivos, como un hermoso campo. Él tiene miles de años de experiencia haciéndolo; es un experto en hacer que los caminos que conducen a resultados peligrosos y al sufrimiento parezcan atractivos.

Guiados a salvo a casa

Nuestro Padre Celestial sabe cómo mantenernos seguros y ha marcado la senda para guiarnos a salvo a casa. Por supuesto, hay muchos peligros y dificultades que forman parte de nuestra experiencia terrenal, pero podemos evitar las decisiones que podrían acarrear cargas y dolor innecesarios.

Es por eso que nuestro Padre nos ha dado mandamientos, el don del Espíritu Santo, profetas para guiarnos y poderosas conexiones por convenio con Él y con nuestro Salvador por medio de las ordenanzas y los convenios del templo. Solo aquí, en la Iglesia restaurada de Jesucristo, encontramos todos esos señalizadores y protecciones poderosos que pueden guiarnos a salvo a casa.

Tener profetas modernos conlleva grandes bendiciones. El presidente Hugh B. Brown (1883–1975), quien fue consejero de la Primera Presidencia, habló de una conversación que tuvo con un miembro de la Cámara de los Comunes de Gran Bretaña que anteriormente había sido juez. Ese hombre dijo que pensaba que Dios no había hablado a las personas en la tierra desde el siglo primero y el presidente Brown respondió explicándole acerca de José Smith y la Restauración.

“El juez permaneció sentado y escuchó con mucha atención”, recordó el presidente Brown. “Me hizo algunas preguntas directas y perspicaces, y al final dijo: ‘Señor Brown, me pregunto si su gente se da cuenta de la trascendencia de su mensaje. ¿Se da cuenta usted? […] Si lo que me ha dicho es verdad, se trata del mensaje más grandioso que ha llegado a la tierra desde que los ángeles anunciaron el nacimiento de Cristo’”.

Dios llama a profetas porque ama a Sus hijos. Por medio de Sus siervos, los profetas, Él ha revelado Su plan de salvación, Su plan de felicidad para guiar a Sus hijos. El Señor muestra a los profetas, videntes y reveladores cosas que los demás no pueden ver. Son atalayas en la torre (véase Ezequiel 33:1–7) que pueden ver a lo lejos y advertir a todos los que escuchen, a menudo con años de anticipación. Ellos tienen una posición aventajada que nosotros no tenemos debido a su comunicación con Dios como Sus siervos autorizados. Es de vital importancia que todos obtengamos un testimonio profundo y personal de nuestros profetas, videntes y reveladores actuales.

La verdad en Jesucristo

Cada vez es más difícil discernir lo que es verdad en nuestro mundo actual. Hay tantas voces que vienen de tantas direcciones: Instagram, TikTok, Facebook, X, los pódcast, las noticias por cable, etc. Y ahora, con la inteligencia artificial, o IA, en escena, es aún más difícil discernir lo que es verdad y lo que no lo es, ¡o incluso lo que es real! Los engañosos videos ultrafalsos (o videos deepfake) pueden hacer que parezca que alguien ha dicho o hecho algo, aunque no sea así. Va a ser extremadamente difícil distinguir la verdad de la falsedad en los años venideros.

Durante su primera conferencia como Presidente de la Iglesia en abril de 2018, el presidente Russell M. Nelson enseñó:

“Soy optimista en cuanto al futuro. […] Sin embargo, tampoco soy ingenuo en cuanto a los días venideros. Vivimos en un mundo complejo y cada vez más contencioso. El constante acceso a las redes sociales y un ciclo de noticias de 24 horas nos bombardean con incesantes mensajes. Si hemos de tener alguna esperanza de examinar la infinidad de voces y las filosofías de los hombres que atacan la verdad, debemos aprender a recibir revelación.

“Nuestro Salvador y Redentor, Jesucristo, llevará a cabo algunas de Sus obras más maravillosas entre ahora y cuando vuelva de nuevo. Veremos indicios milagrosos de que Dios el Padre y Su Hijo, Jesucristo, presiden esta Iglesia en majestad y gloria, pero en los días futuros, no será posible sobrevivir espiritualmente sin la influencia guiadora, orientadora, consoladora y constante del Espíritu Santo. […]

“Les suplico que aumenten su capacidad espiritual para recibir revelación. […] Elijan hacer el trabajo espiritual que se necesita para disfrutar del don del Espíritu Santo y oír la voz del Espíritu con mayor frecuencia y claridad”.

En el Antiguo Testamento, en Amós 3:7, leemos: “Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”. A medida que las voces del mundo se hacen más fuertes y convincentes, cada uno de nosotros necesita ser capaz de escuchar la voz apacible del Espíritu con mayor frecuencia y claridad para que escuchemos y sigamos la dirección del Señor por medio de los profetas vivientes.

Dios ama a todos Sus hijos

Tanto en el Nuevo Testamento como en el Libro de Mormón, leemos que Dios es el mismo ayer, hoy y para siempre (véanse Hebreos 13:8; Mormón 9:9). Dios ama a Sus hijos en nuestros días tanto como amaba a Sus hijos en la antigüedad, y debido a que ama a Sus hijos, Él hace ahora lo que hizo entonces. Él marca el campo minado de la vida terrenal con mandamientos para mantenernos en el camino seguro, con profetas que hacen sonar la voz de amonestación cuando ven los peligros que se avecinan y con los convenios del sacerdocio que nos conectan de manera más segura con Dios.

Al poner nuestra fe en el Salvador y confiar en Él, Él nos guiará a salvo a casa por medio de los susurros del Espíritu Santo; de las Escrituras antiguas y modernas; de las voces de los profetas, videntes y reveladores modernos; y de las profundas conexiones con Él y con nuestro Padre Celestial que son posibles gracias a las ordenanzas y los convenios del templo.

Vista de los pies del Salvador caminando por la arena

En ningún otro lugar hay tal abundancia de guía y dirección; seguridad y protección; y socorro, consuelo y esperanza en Cristo que aquí, en el Evangelio restaurado de Jesucristo y en Su Iglesia restaurada.