Voces de los miembros
Un milagro de historia familiar
La investigación genealógica siempre ha sido difícil para mí porque no tenía la información necesaria sobre la mayoría de los miembros de mi familia. Sin embargo, eso no me impidió obtener el folleto Mi Familia: Historias que nos unen y escribir mi información sobre mis padres y dos abuelas, que aún están vivas. Mis abuelas también me ayudaron a reunir la información necesaria sobre mis dos abuelos fallecidos y otros nombres importantes.
Aun así, sentía que no sabía mucho sobre mi familia y que no podía encontrar las respuestas porque no sabía a quién preguntar sin incomodar a alguien. En la cultura haitiana, preguntar sobre parientes fallecidos puede hacer que las personas sientan desconfianza o se sientan molestas. A menudo, los familiares más cercanos piensan que uno pregunta solo para obtener algo, como una herencia, de la persona que murió.
Durante unos cuatro años, tuve que conformarme tan solo con la información que tenía, mientras pensaba constantemente en cómo encontrar lo que faltaba. En octubre de 2024, recibí un milagro que lo cambió todo.
El 12 de septiembre de 2024, me inscribí en una clase de Instituto de historia familiar con la esperanza de encontrar respuestas a algunas de mis preguntas genealógicas. Unas semanas después, uno de nuestros primos visitó a nuestra familia. Era un primo lejano por parte materna y solo lo habíamos conocido un año antes, después de que un miembro de la familia creara un grupo de WhatsApp.
Durante esta breve visita, hablé con él e intercambiamos algunos pensamientos sobre la espiritualidad. Fue entonces cuando me dijo que era miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y que ya conocía los principios que yo le estaba enseñando. Me alegró mucho saber que tenía un familiar lejano que también había recibido las bendiciones del Evangelio. Aunque también me dijo que en los últimos años se había alejado de la Iglesia, no perdí la esperanza de que algún día regresara.
Mientras conversábamos, comenzó a contarme historias sobre familiares de los que nunca había oído hablar, historias que me dieron exactamente la información que necesitaba para mi investigación de historia familiar. También mencionó que alguien en la familia había escrito un documento completo sobre todas las generaciones de nuestra familia. Dijo que contenía todo lo necesario para comprender realmente el pasado y el presente de nuestra familia.
Me sentí feliz y sorprendida de descubrir que existía un documento así en nuestra familia. Sin embargo, a pesar de mi entusiasmo, dudaba en pedirle la versión en PDF del documento, por temor a que se malinterpretara mi petición. Después de que se fue, no podía dejar de pensar en ello. Sentí que el Espíritu me impulsaba a pedirle a mi primo acceso al documento.
Después de varios minutos de reflexión y oración, lo contacté y le pedí la versión en PDF del documento familiar que había mencionado durante su visita. Le recordé que me ayudaría a completar mi investigación genealógica que nosotros, como Santos de los Últimos Días, consideramos de gran importancia. Él respondió rápidamente y con entusiasmo, diciendo que recordaba esta obra sagrada y que se alegraba de que yo le estuviera pidiendo el documento. Menos de cinco minutos después, lo recibí.
Me asombró encontrar que el documento de 259 páginas estaba más completo de lo que esperaba. Tenía toda la información que necesitaba sobre una rama clave de la familia de mi madre. Mientras leía, vi un apellido familiar: el de mi misionero haitiano de Pathway. Por impulso, le escribí para preguntarle si esos nombres también eran parte de su familia. Me dijo que sí y, al hablar más, descubrimos que éramos primos hermanos.
La semana siguiente, compartí esto con mi clase de Instituto. Me sentí profundamente agradecida, no solo por los nombres y detalles familiares, sino también por haber reconectado con un miembro de la Iglesia y misionero que una vez me ayudó con los estudios.
Esta experiencia fortaleció mi testimonio del poder de la obra de historia familiar, del recogimiento continuo de Israel y de la verdad de que Dios siempre prepara el camino para que quienes tienen fe puedan cumplir lo que Él manda (véase 1 Nefi 3:7). Con fe, también sé que Dios me ayudará a encontrar la información faltante de la línea paterna para poder seguir completando mi árbol genealógico.