2025
El sacerdocio nos conecta con el amor de Cristo
Septiembre de 2025


Artículo de los líderes del Área Caribe

El sacerdocio nos conecta con el amor de Cristo

“Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna.
“Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16–17).

En el plan de la felicidad eterna, el amor es el fundamento de todas las acciones del Padre para bendecir a Sus hijos. Fue necesario venir a esta tierra para demostrar obediencia por medio del amor y centrar nuestras vidas en Jesucristo. Cometeremos errores y faltas, y la justicia exige que se pague el precio de nuestros pecados. Allí es donde interviene nuestro Salvador y Su Sacrificio Expiatorio, que es universal e infinito. Podemos acceder a Su poder redentor y Su perdón mediante el arrepentimiento y el cumplimiento de nuestros convenios.

Es necesario tener Su sacerdocio para hacer y renovar nuestros convenios con Dios. Las llaves esenciales del sacerdocio nos autorizan a realizar ordenanzas y hacer convenios. Esos convenios que nos unen al Padre Celestial y a Jesucristo nos permiten acceder a las bendiciones de Su poder santificador.

A medida que realizamos ordenanzas del sacerdocio y cumplimos nuestros convenios con Dios, podemos tener mayor acceso a Su amor y misericordia. Esas ordenanzas incluyen el bautismo, la confirmación, la ordenación al sacerdocio, la investidura y el sellamiento de nuestras familias en los santos templos.

Aún recuerdo cómo aguardaba mi propio bautismo y el gozo que sentí al poder bautizarme. El deseo del Señor de que experimentemos una vida de gozo aquí en la tierra, con la promesa de la vida eterna con Dios, adquirió un significado especial para mí.

También hay bendiciones del sacerdocio que nos dan consuelo, paz y guía, como las bendiciones de salud, de fortaleza y las bendiciones patriarcales. Todo esto existe para darnos gozo. Asimismo, el sacramento de cada semana nos proporciona el poder y la fortaleza que necesitamos para la vida diaria.

Como misioneros, cuando enseñábamos y ayudábamos a las personas a hacer sus convenios, podíamos sentir el gozo del Espíritu en sus vidas al participar en las ordenanzas del Evangelio. El poder del sacerdocio es esencial para recibir ayuda del cielo y las bendiciones de la Expiación. Este poder es esencial para regresar a nuestro Padre Celestial. Volvemos a Él al seguir la senda de los convenios.

Indudablemente, el Señor Jesucristo y Su sacerdocio son expresiones del amor del Padre, quien desea que experimentemos un gozo verdadero, elevado y duradero en esta vida. Por medio de profetas y líderes que poseen esta autoridad, poder y llaves, el Padre ha dado instrucciones claras para guiarnos por los paisajes más fértiles y reconfortantes, aliviando nuestro dolor. Nunca debemos olvidar que la fuente inagotable de gozo es Jesucristo. Nuestra obediencia a Él nos permite permanecer en Cristo y disfrutar del ministerio de Su Espíritu, que nos llena de paz, luz y bondad.

“Y además, quisiera que consideraseis el bendito y feliz estado de aquellos que guardan los mandamientos de Dios. Porque he aquí, ellos son bendecidos en todas las cosas, tanto temporales como espirituales; y si continúan fieles hasta el fin, son recibidos en el cielo, para que así moren con Dios en un estado de interminable felicidad. ¡Oh recordad, recordad que estas cosas son verdaderas!, porque el Señor Dios lo ha declarado” (Mosíah 2:41).

Una manera de mostrar nuestro deseo de permanecer en la senda y cerca del Salvador es haciendo Su voluntad; al hacerlo, somos bendecidos por Su misericordia. El Señor Jesucristo y Su poder existen para que todos los hijos de Dios que sean obedientes a las leyes y ordenanzas del Evangelio puedan recibir las bendiciones que nuestro Padre Celestial ha preparado para Sus hijos.

Cuando escuchamos la doctrina de Cristo, deseamos cambiar y comenzar una nueva vida en Él. En ese momento, el poder del sacerdocio se vuelve indispensable, ya que nos permite realizar ordenanzas y hacer convenios que nos ayudan a recibir las bendiciones del reino.

Comparto mi testimonio de que Jesucristo cumplió Su misión. Bebió la copa amarga, murió y resucitó. Venció la muerte y el pecado, y mostró el camino hacia la vida eterna con nuestro Padre Celestial. Es por medio del poder del sacerdocio que podemos acceder a esa bendición, y Su Espíritu siempre testifica de Su obra y Su amor.

En el nombre de Jesucristo. Amén.