2025
Al servicio de nuestros semejantes
Marzo de 2025


Ayuda Humanitaria

Al servicio de nuestros semejantes

La DANA (Depresión Atmosférica Aislada en Niveles Altos), que azotó suelo español el pasado 29 de octubre, provocó uno de los peores desastres naturales golpeando contundentemente a la Comunidad de Valencia; donde hasta la fecha se han contabilizado 217 fallecidos, muchos desaparecidos y miles de personas que lo han perdido todo.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de inmediato entró en contacto con las autoridades gubernamentales para conocer la ayuda requerida y se puso manos a la obra para socorrer a los afectados, entre los que se cuentan algunos de sus miembros. La Iglesia puso a disposición de los líderes de la zona los fondos de emergencia. Debido a su proximidad con la zona afectada se solicitaron voluntarios de las estacas Elche y Cartagena para llevar a cabo trabajos de limpieza, recepción y reparto de alimentos y enseres básicos.

El hermano Enrique Alfonso, presidente de la Estaca Cartagena, con un grupo de voluntarios, se movilizó a Catarroja para ayudar en labores de limpieza. El presidente Paredes, primer consejero de la estaca, lideró otro grupo de voluntarios para acopiar alimentos, material de limpieza, mascarillas, etc. La respuesta sobrepasó las expectativas al punto que se necesitaron cuatro furgonetas y vehículos adicionales para trasladar todo lo recibido hacia Catarroja, en Valencia.

La hermana Mariana Carmona, del departamento de Bienestar y Autosuficiencia de la Estaca Cartagena, puso su experiencia y conocimientos en temas de seguros para asistir a los damnificados en la tramitación de sus expedientes para el Consorcio de Compensación de Seguros, institución a cargo de la gestión de indemnizaciones, ya se han enviado cinco expedientes.

Pese a las adversidades que viven nuestros hermanos valencianos, agradecemos a nuestro Padre Celestial la oportunidad de ser instrumentos en Sus manos para llevar ayuda, consuelo y paz a quien lo necesite. Estamos gozosos por ser miembros de la Iglesia, y que nuestras estacas estén siempre prestas a servir. Damos vida a las palabras del profeta Russell M. Nelson, quien ha dicho: “Los Santos de los Últimos Días, tal como otros discípulos de Jesucristo, siempre buscan formas de ayudar, elevar y amar a otras personas […]. Verdaderamente procuran vivir el primer gran mandamiento y el segundo. Cuando amamos a Dios con todo el corazón, Él nos vuelve el corazón hacia el bienestar de otras personas en un bello círculo virtuoso” (“El segundo gran mandamiento”, Conferencia General de octubre de 2019).