2025
¡Ayuda! ¡Mi teléfono se está apoderando de mi vida!
Liahona, diciembre de 2025


Habilidades para la vida

¡Ayuda! ¡Mi teléfono se está apoderando de mi vida!

Desconectarte de tu dispositivo te ayudará a conectarte con quienes más importan.

Ilustración de una mujer que deja caer un teléfono en un cubo de basura

¡Suelta el teléfono!

De acuerdo, no lo sueltes literalmente (los teléfonos son caros y tu billetera te agradecerá que no lo hagas).

Pero si eres de los que quiere dejar de lado la distracción, el consumo compulsivo de malas noticias, la pérdida de tiempo… esto es para ti.

Encontrar la motivación para dejar el teléfono

Es más fácil hacer algo cuando recuerdas por qué lo haces. Antes de entrar en estrategias para ayudarte a apartar tu teléfono, busquemos algo de motivación.

1. Hazlo por ti mismo

Si bien hay muchas cosas en tu teléfono que, con moderación, son actividades de primer nivel (como leer la Publicación semanal para jóvenes adultos, obviamente), hacer cualquiera de ellas durante cantidades excesivas de tiempo probablemente no te dará la dieta equilibrada de nutrición espiritual, emocional y física que necesitas.

No te culpes, pero ¡te mereces algo mejor! Y “mejor” podría significar menos tiempo frente a la pantalla.

2. Hazlo por tus seres queridos

¿Quién te ama? Como podrás adivinar, no es tu teléfono. Si bien los teléfonos nos permiten mantenernos en contacto con nuestros seres queridos, a veces la forma en que los usamos (al distraernos, al reemplazar el contacto cara a cara, al torturarnos con comparaciones poco sanas, etc.) daña nuestras relaciones, en lugar de ayudarlas. No podemos dejar que la cantidad de conexión interfiera con la calidad de las conexiones.

Dejar a un lado el teléfono un poco más podría abrir la puerta a conexiones más profundas y edificantes con las personas que tienes frente a ti.

3. Hazlo por el cielo

Retomando la pregunta “¿Quién te ama?”: ¡el Padre Celestial y Jesucristo definitivamente lo hacen! Pero Sus mensajes no van a aparecer en la pantalla del teléfono.

Más bien, Sus mensajes —los personales, los poderosos, los que nos cambian la vida— aparecerán en tu corazón, mente y vida con la ayuda del Espíritu Santo. Puedes ser mucho más receptivo a esos mensajes sin la constante interferencia de la distracción del teléfono.

El presidente Russell M. Nelson dijo: “Les ruego que dejen que Dios prevalezca en su vida. Dedíquenle una buena parte de su tiempo”. De manera similar, el élder Ronald A. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, ha aconsejado: “Independientemente de lo que esté en su lista de pendientes, dediquen al Señor la misma cantidad de tiempo, no el tiempo sobrante”.

Cambiar el exceso de tiempo dedicado al teléfono y dedicar una cantidad de tiempo igual y equitativa al cielo (como estudiar las Escrituras, escuchar música centrada en el Evangelio, orar, meditar y asistir al templo) te ayudará a profundizar tu relación con el Padre Celestial y Jesucristo.

¿Cómo puedo hacerlo?

Ya sea que estés tratando de disminuir la atracción del teléfono y lo hagas por ti, por tus seres queridos, por tu Padre Celestial y tu Salvador, o por todo lo anterior, ¡dejar el uso excesivo del teléfono aún puede ser difícil! Como con cualquier hábito, tienes que hacer algo para interrumpir el ciclo. Estas son algunas ideas:

  1. Busca un lugar donde dejar el teléfono que no sea tu bolsillo. Si no tienes a mano el teléfono durante los momentos en que en realidad no lo necesitas, ¡no podrás ponerte a ver publicaciones en él mecánicamente!

  2. Crea espacios libres de teléfonos. ¿Dónde te excedes en el uso de tu teléfono? ¿En la cama? ¿En la mesa? ¿En el baño? Trata de que esos lugares y momentos estén libres de teléfonos. Deja el teléfono en una habitación diferente para que no tengas la tentación de usarlo durante esos momentos.

  3. Ten listas otras actividades para combatir el aburrimiento. Cuando tratas de abandonar un ciclo de malos pensamientos, resulta de ayuda ocupar la mente con buenos pensamientos. Lo mismo ocurre con tus hábitos con el teléfono. Cuando sientas mucha tentación de ver publicaciones durante demasiado tiempo, considera si hay otra actividad agradable, creativa, relajante o productiva para ocupar tu tiempo. Empieza un diario personal. Haz una grulla de origami. Sal a caminar. Incluso el simple hecho de elegir una actividad de mayor calidad en el teléfono, como llamar a un amigo en lugar de ver videos cortos [“reels”] sin parar, es una buena manera de empezar.

  4. Pide al Padre Celestial ideas específicas. ¿Crees que a Dios no le importa una meta tan común? Piénsalo de nuevo. A Él le importan tus metas rectas. Especialmente porque disminuir el tiempo que pasas frente a la pantalla podría ayudarte a aumentar tu receptividad espiritual. Ora diariamente para obtener ideas que te ayuden a limitar el tiempo que pasas en el teléfono y para obtener fortaleza a fin de seguir adelante con tus planes. El Espíritu Santo puede inspirarte con ideas personalizadas que te ayudarán específicamente a ti.

  5. Rinde cuentas a alguien. Independientemente de las estrategias que elijas, informar regularmente sobre tu progreso a tu cónyuge, a un compañero de cuarto o un amigo podría ayudarte a seguir tu plan. Incluso podrías invitarlos a tratar de mejorar sus propios hábitos con el teléfono junto contigo.

No te des por vencido

Si pruebas alguna de estas cosas y resuelven tus problemas con el teléfono en el primer intento, ¡felicidades! Además, me encantaría tener un poco de tu ADN sobrehumano, por favor. Pero si lo intentas, fracasas, acudes a Dios y vuelves a comprometerte, consuélate al saber que estás recibiendo uno de los mayores dones de Dios: el arrepentimiento.

Usar demasiado el teléfono no es pecado, pero puede ocasionar pecados de omisión en tu vida al no hacer las cosas que más importan. El presidente Nelson enseñó:

“El arrepentimiento es la clave del progreso; la fe pura hace que sigamos avanzando por la senda de los convenios.

“Por favor, no teman ni demoren el arrepentimiento. Satanás se deleita en la desdicha de ustedes. Acaben con eso. ¡Expulsen de su vida la influencia de Satanás! Y empiecen hoy mismo a experimentar el gozo de despojarse del hombre natural”.

Así que, ¡arrepiéntete! ¡Vuelve a intentarlo! Empieza hoy mismo a cambiar tus hábitos con el uso del teléfono. Bendecirá tu vida y te dará más tiempo para bendecir a quienes te rodean.