Publicación semanal para jóvenes adultos
Cambia el agobio por la santidad esta Navidad
Liahona, diciembre de 2025


“Cambia el agobio por la santidad esta Navidad”, Liahona, diciembre de 2025

De la Publicación semanal para jóvenes adultos

Cambia el agobio por la santidad esta Navidad

¿Qué pasaría si dejáramos de tratar de hacer que la Navidad fuera perfecta y, en cambio, la llenáramos de santidad?

Ilustración de una mujer que siente paz frente a un árbol de Navidad

Ilustración por Nicole Choi

¿Alguna vez has llorado por un árbol de Navidad?

Yo sí. Tal vez fue culpa de las hormonas del embarazo, pero derramé lágrimas cuando mi esposo me dijo que quizás tendríamos que devolver nuestro nuevo árbol porque tenía luces defectuosas.

Cuando me dio la noticia, solo podía pensar en los cientos de personas en las redes sociales que tenían puestos sus árboles desde temprano y cuyos planes navideños estaban bien encaminados.

Probablemente esta historia te suene tan ridícula a ti como a mí. Pero ¿con cuánta frecuencia nos agobiamos por mantenernos al día con los demás, incluso cuando no podemos permitírnoslo financiera, emocional o físicamente?

No es de extrañar que muchos de nosotros nos sintamos un poco agotados.

Pero en lugar de llenar nuestra temporada navideña con el estrés de cumplir expectativas poco realistas, podemos llenarla de santidad.

La noche santa

A María probablemente le pareció que la primera Navidad estuvo lejos de ser perfecta.

En primer lugar, dar a luz a Jesucristo en un establo seguramente no era parte de su plan.

No dio a luz a Jesús en su ciudad natal. Ni siquiera estaba en una posada llena de gente. En cambio, dio a luz a su bebé en un establo, probablemente con vacas o burros cerca.

La hermana Bonnie H. Cordon, ex Presidenta General de las Mujeres Jóvenes, dijo: “Haciendo caso a la invitación del ángel de ‘no temer’ y preparándose ahora para el nacimiento de Jesús, [María y José] fueron capaces de despojarse de cualquier expectativa de un alojamiento confortable y, en su lugar, se instalaron en un establo tranquilo y humilde. Sin embargo, lo que debió parecer un ambiente sórdido no permanecería así. El Señor pronto llenaría de santidad ese espacio vacío”.

María pudo haber pensado que esa noche estaba lejos de ser perfecta, especialmente para el nacimiento de un bebé tan importante. Sin embargo, imagina la santidad que debe haber llenado el establo y su corazón al recibir al Hijo de Dios.

Solemos relatar cómo María “dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” (Lucas 2:7).

Aquello que fue imperfecto esa noche fue santificado por medio del Santo Niño.

Llenos de santidad

Entonces ¿qué tiene que ver esto con sentirnos agotados por tratar de estar a la altura de la Navidad ideal que creemos que deberíamos tener?

Al igual que José y María, nosotros también podemos dejar de lado las expectativas que nos agobian y permitir que Cristo nos llene con Su santidad.

No está mal decorar para Navidad, intercambiar regalos u organizar fiestas navideñas, pero cuando nos presionamos para cumplir con las expectativas imaginarias de una Navidad perfecta, perdemos de vista lo que es más importante.

Cuando colocas la estrella en el árbol, ¿recuerdas la estrella nueva que brilló cuando nació Cristo? Cuando cuelgas tiras de luces, ¿recuerdas a la Luz del Mundo? Cuando envuelves regalos en papel brillante, ¿recuerdas que Jesucristo es la dádiva o regalo más grande que se ha dado?

El élder Gerrit W. Gong, del Cuórum de los Doce Apóstoles, nos invitó a traer más santidad a nuestra vida, y la Navidad es el momento perfecto para comenzar. Él enseñó: “La santidad al Señor dice sí a lo sagrado y reverente, sí a convertirnos en nuestro yo más libre, más feliz, más auténtico, a nuestro mejor yo cuando lo seguimos a Él con fe”.

Al hacer espacio para más santidad en mi temporada navideña, logré liberarme de las presiones de esta época. Como resultado, puedo ofrecer lo mejor de mí a Cristo esta Navidad y meditar verdaderamente en la santidad y la paz que Él trae a mi vida.

Así que tal vez sea hora de evaluar tu lista de tareas pendientes y poner la santidad en primer lugar.

No necesitas atuendos que combinen, adornos cubiertos de terciopelo o guirnaldas hechas a mano. Está bien si no traes una pareja a casa para las fiestas, si te pierdes algunas celebraciones porque estás estudiando o si no tienes tu vida planificada.

Y está bien si tu árbol de Navidad no funciona correctamente.

Todo lo que necesitas es a Él.