Preguntas y respuestas
¿Estoy poniendo mi fe en los resultados o en Jesucristo?
Pensaba que la oración era para conseguir lo que quería.
Al crecer, nunca pensaba en cómo oraba. Suponía que la oración siempre me daría lo que quisiera.
Cuando perdía un juguete, oraba para encontrarlo.
Cuando las personas que conocía se enfermaban, oraba para que mejoraran.
Y cuando pensé que era hora de casarme, oré para que mi esposo apareciera.
No fue sino hasta hace poco que me detuve a pensar en la diferencia entre tener fe en los resultados y tener fe en Jesucristo. Pero cuando reconocí que la mayoría de las veces ponía la fe en los resultados que deseaba, me di cuenta de que tenía que cambiar. Acudí a Predicad Mi Evangelio, que define la fe en Jesucristo: “La fe es un principio de poder. Al ejercer fe en Jesucristo, será bendecido con Su poder adecuado a su circunstancia. Será capaz de experimentar milagros de acuerdo con la voluntad del Señor”.
De modo que, cuando expresemos nuestra fe en Jesucristo, Él nos dará poder para enfrentar lo que está sucediendo en nuestra vida. Pero, ¿cómo podría exactamente no tener fe en ciertos resultados cuando los quería específicamente?
Para cambiar mi forma de ver la oración, comencé a hacer tres cosas que me ayudaron a poner la fe y el corazón en el lugar correcto.
1. Fortalecer mi fe en Jesucristo
La fe en Jesucristo no existe por sí sola. Para desarrollarse y crecer, requiere de nuestros esfuerzos. Al orar para fortalecer mi fe en Él, encontré maneras de invitar más a Cristo a mi vida personal. Eso condujo a una relación más firme con Él y a oraciones más significativas. Mi fe en Él crecía, sin importar lo que estuviera pasando.
2. Asistir al templo con regularidad
He sentido mucha presión para casarme. Cuando regresé a casa de la misión y me sentía frustrada por no tener muchas citas, un amigo me exhortó a asistir al templo una vez a la semana. Aunque aún así no encontraba a alguien con quien quisiera casarme, sí encontré algo más: poder y fortaleza para ser más valiente y decidida en cuanto a salir en citas.
Como enseñó el presidente Russell M. Nelson: “En la Casa del Señor nos centramos en Jesucristo, aprendemos de Él, hacemos convenios de seguirlo, llegamos a conocerlo. Al guardar nuestros convenios del templo, obtenemos mayor acceso al poder fortalecedor del Señor”. Asistir al templo me ayudó a dirigir mi fe hacia Cristo y Su poder, y no hacia mis esperanzas de casarme.
3. Orar para entender y confiar en el tiempo del Padre Celestial
Creo que es común que nos cueste entender los tiempos del Padre Celestial para nuestros deseos rectos. Una cosa que me ayudó a entender las bendiciones que Él tiene reservadas para mí fue estudiar mi bendición patriarcal.
Aunque no me dio todas las respuestas que anhelaba, me brindó consuelo al saber que soy una amada hija del Padre Celestial y que Él me guiará a bendiciones asombrosas. Él también te guiará a ti. Al continuar orando para comprender Su carácter y las promesas que me ha hecho, me siento llena de la paz que solo proviene de Jesucristo; de la paz que proviene de Él, no de los resultados que anhelaba.
¿Está mal esperar que ciertas cosas sucedan en mi vida? No, pero el solo tener fe en esos resultados no hará que sucedan ni me traerá paz. En cambio, el aumento de mi fe en Jesucristo me ha enseñado a confiar en Él y en el Padre Celestial.
Como enseñó el élder Shayne M. Bowen, de los Setenta: “Si bien no todas las cosas saldrán como esperamos y rogamos que sucedan, los milagros de Dios siempre llegarán de acuerdo con Su voluntad, Su tiempo y Su plan para nosotros”.
Tengo la certeza de que, a medida que siga a Jesucristo, llegaré a ser quien Él desea que sea.