De la Publicación semanal para jóvenes adultos
¿Qué pasa si no siento una “chispa” en una primera cita?
Centrarse en las cosas equivocadas puede hacer que la compatibilidad parezca imposible de encontrar.
La primera vez que salí en una cita con el hombre que con el tiempo llegaría a ser mi esposo, no sentí que hubiera chispa.
Reaccioné como era de esperarse, supuse que eso significaba que éramos incompatibles y seguí adelante.
Sin embargo, años más tarde, después de una serie de acontecimientos que solo puedo describir como intervención divina, volvimos a conectarnos. Esta vez, nos enamoramos y nos casamos.
¿Qué sucedió? Había escuchado de todos mis amigos y familiares casados que “simplemente sabría” cuando conociera a la persona adecuada, y claramente no lo supe en esa primera cita.
Una conexión fallida
Para dar un poco de contexto, mi futuro esposo y yo nos conocimos cuando era misionero en mi barrio. Años más tarde, se comunicó conmigo a través de las redes sociales. Hablamos por mensajes de texto y videollamadas, pero él vivía en una isla diferente a la mía, por lo que era difícil vernos en persona.
Cuando finalmente nos reunimos para salir en una cita oficial, habíamos hablado durante aproximadamente un año y teníamos muchas expectativas de cómo sería esa primera cita.
Sin embargo, no nos habíamos visto en persona durante años y, a decir verdad, ambos nos sentíamos incómodos.
Las cosas no se sintieron tan asombrosas o emocionantes como habíamos esperado. Al regresar a casa, como yo estaba ocupada con un nuevo trabajo y él trataba de balancear su vida como estudiante de medicina, nuestra comunicación simplemente se desvaneció. No había una conexión mágica, así que ¿por qué debería molestarme?
Pasaron tres años y él terminó haciendo su residencia médica a un par de horas de donde yo vivía, lo suficientemente cerca como para que ahora estuviéramos dentro de los mismos límites para las conferencias de JAS.
Sé que esto suena raro, pero mientras estaba sentada en la parte de atrás de uno de los eventos de la conferencia, eché un vistazo y lo vi. De repente, solo lo veía a él y sentí esta impresión del Espíritu:
“Él es el indicado”.
¿Qué?
Me quedé sentada allí, asombrada. ¿Por qué recibía esa respuesta ahora, después de que habían pasado años? ¿Y qué se suponía que debía hacer al respecto?
Resulta que, incluso con una respuesta tan clara y milagrosa, todavía necesitábamos conocernos. Él me volvió a invitar a salir, acepté y luego continuamos saliendo en más citas. A medida que nos dimos tiempo para conocernos en lugar de basarnos en una conexión instantánea, desarrollamos algo profundo y real.
Algunas preguntas a considerar
Entonces, ¿qué sucede con esa chispa difícil de encontrar?
¿Por qué no estaba allí la primera vez?
Si no sientes eso en una primera cita, ¿significa que cualquier relación romántica potencial está condenada al fracaso?
Todas estas son buenas preguntas y no tengo las respuestas para todas ellas. Sin embargo, a continuación encontrarás algunas preguntas más que puedes considerar cuando te interese alguien pero no sientas necesariamente una conexión inmediata:
-
¿Me motiva e inspira esta persona para ser la mejor versión de mí mismo?
-
¿Sé lo que realmente busco en mi cónyuge?
-
¿Conozco mi verdadero valor como hijo de Dios? ¿Reconoce esta persona mi valor?
-
¿He buscado la confirmación del Espíritu para saber si esta es una buena persona para salir en citas?
El élder Gerrit W. Gong, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “Conviértanse en aquello que buscan. Busquen a alguien con quien puedan crecer juntos, lo que significa que cada uno de ustedes se desarrollará como persona en lo espiritual, intelectual y social. Sin embargo, crecer juntos también significa que alcanzarán todo su potencial a medida que crecen juntos como pareja y como familia”.
El amor es más que una chispa
No quiero restar importancia al deseo de atracción y compatibilidad con tu cónyuge. Por supuesto, debes buscar a alguien que pienses que es interesante, amable, atractivo, divertido, cualesquiera que sean los atributos que sientas que harán que la vida en la senda de los convenios sea más gozosa y maravillosa.
Sin embargo, si te encuentras analizando con ansiedad una primera cita, preguntándote si sentiste las emociones “correctas” y lo que significan, recuerda que “no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7). Si confías en que tienes dominio propio y que puedes recibir revelación personal, puedes tomarte las cosas con calma, comprender plenamente tus sentimientos y darte el tiempo necesario para decidir si puedes imaginar un futuro con esa persona.
El amor real y verdadero es mucho más que una chispa.