Habilidades para la vida
Cinco consejos centrados en el Evangelio para ayudarte a tener éxito en tu carrera profesional
Las enseñanzas de Cristo no solo se aplican a tu vida espiritual.
Como padre joven, a menudo he orado pidiendo ayuda para encontrar trabajo. He pasado noches despierto preguntándome cómo pagaría las cuentas. Y aunque una perspectiva eterna me ha enseñado que el éxito en la vida no se mide por la cantidad de dinero que gano, sigo queriendo poder mantener a mi familia y tener una carrera satisfactoria.
Aunque todavía estoy tratando de encontrar mi propio camino hacia una carrera gratificante, me he esforzado lo suficiente durante mis años universitarios como para aprender que las enseñanzas de Cristo se aplican a mucho más que solo a mi vida personal. Los siguientes son cinco principios del Evangelio que me han ayudado a progresar en el trabajo.
1. Comunicarse, comunicarse, comunicarse
Las interacciones personales, las llamadas telefónicas o incluso los correos electrónicos me producen ansiedad. Sin embargo, se ha hecho evidente que una buena comunicación es primordial en un entorno laboral. Eso requiere hablar, hacer preguntas y, en definitiva, comunicarse.
Igualmente importante es la eficacia de tu comunicación. El presidente Russell M. Nelson dijo: “[El Padre Celestial] se comunica con sencillez, en voz baja y con tan asombrosa claridad que no podemos malentenderlo”. He aprendido que, en el lugar de trabajo, lo mejor es la comunicación directa, amable y sincera.
No dudes en comunicarte con el Padre Celestial por medio de la oración en cuanto a tu carrera profesional. En Santiago 1:5 se nos invita, como aprendió José Smith: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios”. La oración me ha bendecido en todos los aspectos de mi vida, incluso en mis esfuerzos laborales.
2. Trabajar diligente o arduamente
El trabajo es trabajo; no siempre va a ser divertido y rara vez resulta fácil. Quizás puedas adivinar que limpiar inodoros no figura entre mis trabajos favoritos (sin faltarle el respeto a los conserjes que lean esto, los amamos y los necesitamos), pero miro hacia atrás con gratitud por haberlo hecho, y no solo porque gané algo de dinero.
Dios prometió a los santos de Nauvoo: “Si trabajáis con todo vuestro poder, yo consagraré ese lugar para que sea santo” (Doctrina y Convenios 124:44). Aunque esto se refiere a la construcción de un templo, también se puede aplicar al trabajo que hacemos en otros lugares.
Creo que la mayoría de las cosas que valen la pena requieren esfuerzo. Servir en una misión requirió un esfuerzo enorme, pero estoy muy agradecido por la experiencia. Las relaciones románticas requieren esfuerzo, pero pueden brindar mucho gozo. Las carreras profesionales no son la excepción; a veces solo tienes que agachar la cabeza y hacer el trabajo.
3. Tener paciencia
El apóstol Pablo menciona la paciencia, o longanimidad, como un atributo del Espíritu (véase Gálatas 5:22). Todavía no he trabajado en ningún lugar sin enfrentarme a alguna frustración, ya sea al tratar con compañeros de trabajo difíciles, superar contratiempos o enfrentar retrasos en el logro de metas. Aprender a lidiar con los golpes, confiar en que las cosas saldrán bien y mantenerme enfocado en la visión a largo plazo ha sido esencial en mi propia experiencia laboral.
4. Aceptar comentarios y sugerencias
Aprender a aceptar comentarios y sugerencias es difícil, pero necesario. Recibir una crítica no significa haber fracasado; solo significa que hay margen para mejorar. Las Escrituras están llenas de ejemplos de personas que aprendieron a hacer las cosas mejor y a ser mejores: piensa en los israelitas que vagaron por el desierto o en Alma hijo. Debido a que el Señor los amaba, los disciplinó a ellos y a muchos otros grandes hombres y mujeres.
Alma describe el dolor que sintió por sus pecados como un “tormento eterno” (Alma 36:12). Sin embargo, describe su arrepentimiento, o cambio en el corazón, diciendo: “No puede haber cosa tan intensa y dulce como lo fue mi gozo” (Alma 36:21).
Trabajé en una sala de escritores de pódcast durante años. La mayoría de los días consistían en presentar borradores y hablar sobre cómo mejorarlos. A veces, sentía que la gente señalaba todo lo que yo había hecho mal. Sin embargo, con el tiempo llegué a apreciar los comentarios y las sugerencias porque me convirtieron en un mejor escritor y, me atrevería a decir, en una mejor persona.
5. Fijar metas y cumplirlas
No te alarmes cuando te lleve un tiempo desarrollar una carrera profesional. Pocas personas logran tener éxito de la noche a la mañana. Nefi reveló que el Señor enseña “línea por línea, precepto por precepto” (2 Nefi 28:30). Alma enseñó que “por medio de cosas pequeñas y sencillas se realizan grandes cosas” (Alma 37:6).
Fijar y trabajar en pos de metas dignas es una excelente manera de progresar poco a poco. Lo bueno es que las metas no tienen que ser enormes para que valga la pena alcanzarlas, pero nuestros esfuerzos tienen que ser constantes. El élder Michael A. Dunn, de los Setenta, enseñó: “Para que las pequeñas ganancias se vayan sumando debe haber un esfuerzo constante y diario”.
A menudo me preocupa si estoy progresando lo suficiente en mi vida personal y en mi carrera profesional. Pero cuando miro hacia atrás, veo un camino claro desde un punto al siguiente, a pesar de que era invisible en ese momento.
Sé que Dios nos guiará en nuestro trabajo a medida que pongamos nuestra fe en Él.