Mensaje de los líderes del Área
Compartir el Evangelio
El sábado 6 de septiembre, en los cuatro países del Área Sudamérica Sur, se llevó cabo el MeetUp para jóvenes de entre doce y dieciocho años. Al tener una temática basada en un personaje de un videojuego conocido, aplicado al Evangelio de Jesucristo, los jóvenes se animaron a invitar a amigos que no son miembros de la Iglesia a participar de ese día. La aceptación fue tan buena que 4023 jóvenes del Área que no son miembros se animaron a conocer las capillas y la forma en que los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se divierten, juegan, bailan y testifican de Jesucristo.
Como vimos en ediciones pasadas de este programa, muchos de estos jóvenes les presentarán el Evangelio a sus padres y a otros familiares. También se les invitará a que pregunten a Dios si lo que aprendieron es verdad y que tomen la decisión de ser bautizados.
¿No hay razón para maravillarse de esto?
¿No estamos viendo un milagro como los que vieron los apóstoles cuando se les mandó predicar el Evangelio a toda criatura, a todas las naciones y a todo el mundo?
El élder Neil L. Andersen, en su discurso “Es un milagro”, se pregunta como los apóstoles en la antigüedad o los primeros santos de esta dispensación (y podemos agregar a los que se encontraban en el Parque Tres de Febrero en Buenos aires en 1925): “¿“Todo pueblo”? ¿“Todo el mundo”? ¿“Los lejanos extremos de la tierra”? ¿Era posible?”.
El presidente Russell M. Nelson nos pidió no dejar de maravillarnos de los milagros que vemos en nuestros días y de creer que estos milagros son tan posibles hoy en día como en la antigüedad. El élder Andersen nos dice que el Señor “está despertando la mente y abriendo el corazón de más personas buenas y honradas para que reciban a Sus misioneros. Ustedes ya conocen a esas personas o las conocerán. Son sus familiares y viven en su vecindario, se las encuentran en la calle, se sientan junto a ustedes en clase y se comunican con ustedes por internet. Ustedes también son una parte importante de este milagro que se va desplegando”.
Como muchas de las historias que se repetían en el MeetUp de jóvenes que invitaron a amigos del barrio, compañeros de fútbol y de clase con un simple “¿Querés venir?”, nosotros también podemos invitar como lo hizo el Salvador a Sus apóstoles: “Venid y ved”.
Estamos viviendo tiempos difíciles que los profetas desde la antigüedad predijeron, donde las personas buscarán la paz que solo llega por medio del Evangelio de Jesucristo. Por eso no es de extrañar que las personas busquen y asistan a lugares para acercarse más a Dios y comprender el propósito de la vida.
Nosotros podemos responder a los interrogantes de la vida en nuestras conversaciones cotidianas y la promesa que nos hace el élder Andersen es que “cuando oren para saber con quién hablar, les vendrán nombres y rostros a la mente, y se les darán las palabras que tendrán que decir justo en el momento en que las necesiten”.
No dejemos de maravillarnos por los milagros de nuestros tiempos, como ver a los jóvenes invitar a otros a seguir al Salvador y hacer nuestra parte en esta gran obra en la viña del Señor.