2025
El nacimiento de Jesucristo
Liahona, diciembre de 2025


Mensaje de los líderes del Área

El nacimiento de Jesucristo

Cada año, al acercarse la época de la Navidad, nuestro corazón se llena de gozo al recordar el nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo.

Su nacimiento en un humilde pesebre, en medio de pastores y bajo la luz de una estrella, marcó la llegada del Rey de reyes. El ángel proclamó: “Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lucas 2:11). Ese anuncio no solo llenó de gozo a los pastores, sino también de esperanza.

Así sucedió en mi vida cuando yo tenía ocho años. Tras la ruptura matrimonial de mis padres, mi madre, mi hermano mayor y yo tuvimos que trasladarnos a la ciudad de Arica, en el norte de Chile. Fue en la época de Navidad de 1989 cuando tuvimos que volver a comenzar. Recuerdo que no tuvimos regalos esa Navidad, pero sentimos estar más cerca de Jesucristo al entender que la Navidad era mucho más que obsequios. El nacimiento de Jesucristo nos permitió centrarnos en la esperanza de volver a empezar.

Años más tarde, conocimos el Evangelio de Jesucristo en la misma ciudad, por medio de hermanas misioneras de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y ese fue el regalo más hermoso jamás recibido. Jesucristo fue la dádiva para todos nosotros.

El presidente Russell M. Nelson enseñó: “Jesucristo nació para bendecir a toda la humanidad, pasada, presente y futura”.

El nacimiento de Cristo encierra un profundo mensaje de amor. El apóstol Juan lo expresó: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito” (Juan 3:16). Ese amor perfecto se manifestó en que Dios envió a Su Hijo para salvarnos, aun sabiendo nuestras debilidades e imperfecciones. Jesucristo nació para enseñarnos el camino de regreso al Padre y para brindarnos la oportunidad de una vida nueva.

En nuestros días, el élder Gary E. Stevenson nos recordó: “La Navidad significa esperanza y paz duraderas que se han hecho posibles mediante la Expiación y Resurrección que el Salvador efectuó por amor a nosotros”. Esa esperanza es un regalo divino que nos fortalece en medio de nuestras pruebas y nos impulsa a seguir adelante con fe.

Hoy, al reflexionar sobre ese sagrado acontecimiento en Belén, recordemos que Su nacimiento no es solo un evento del pasado, sino una realidad viva que nos ofrece esperanza en el presente y promesas de gozo eterno en el futuro.

Mi invitación es que podamos recibir al Salvador al permitir que Su luz disipe nuestras tinieblas y al compartir con todos la paz que solo Él puede dar. Al hacerlo, descubriremos que la verdadera Navidad no se mide en regalos o adornos, sino en el testimonio firme de que Jesucristo vive, nos ama y nos invita a seguirlo.

Testifico que Jesucristo es el Hijo de Dios, nuestro Salvador. Su nacimiento dio comienzo al gran plan de redención y Su Expiación es la mayor demostración de amor que jamás podríamos recibir. Que esta Navidad y siempre, podamos hallar en Él la esperanza, la paz y el gozo que nunca se desvanecen.

En el nombre de Jesucristo. Amén.

Notas

  1. Presidente Russell M. Nelson, Devocional de Navidad de la Primera Presidencia de 2020.

  2. Élder Gary E. Stevenson, “La Navidad significa esperanza, paz y amor”, Liahona, diciembre de 2023.