2025
Una frase que cambió generaciones
Septiembre de 2025


Mensaje de los líderes del Área

Una frase que cambió generaciones

“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19)

En el año 1976, un joven matrimonio dio a luz a su primer hijo. Cuando estaban en la clínica, mis padres fueron a visitarlos, ya que ambos hombres eran compañeros de trabajo. Mi mamá y la madre primeriza se conocieron en ese momento. Cuando mi mamá tomó al niño en sus brazos, hizo un comentario respecto a lo bello y perfecto que era el bebé, expresando cuán sabia era la naturaleza para poder gestar una vida. La reciente madre, con una sonrisa en el rostro, le dijo a mi mamá: “Lo más maravilloso es saber de dónde vienen”. Eso fue suficiente para despertar la curiosidad en mi madre, quien no pudo evitar preguntar: “¿Sabes de dónde venimos?”. Ella le respondió: “¡Claro!”.

Unos días después, invitaron a mis padres a su hogar, y allí estaban la familia y dos jóvenes que se presentaron como misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Vieron la filmina Las familias pueden ser eternas y comenzaron a escuchar las charlas. Mi padre, que decía ser ateo, le dijo a mi madre: “Esto es lo que necesitamos”. En mayo de 1979, fuimos sellados como familia en el Templo de São Paulo, Brasil. Mi hermano nació unos años más tarde y, al cumplir dieciocho años, sirvió en una misión de tiempo completo en la Misión Resistencia Argentina. Hoy está sellado a su esposa y tienen dos hermosas hijas.

No sé si el matrimonio Mondino —quienes enseñaron el Evangelio a mis padres— imaginaron cómo cambiarían el futuro de nuestra familia y también de nuestros antepasados. Gracias a aquella frase: “Lo maravilloso es saber de dónde vienen”, nuestras vidas cambiaron para siempre. No nos vemos muy seguido, pero las veces que hemos visto a Néstor y Lucy fue en la Casa del Señor, y no hay nada más gratificante que encontrarnos en ese santo lugar.

El presidente Russell M. Nelson dijo:

“Hermanos y hermanas, el Evangelio de Jesucristo nunca ha sido tan necesario como lo es actualmente. La contención contraviene todo lo que el Salvador defendió y enseñó. Amo al Señor Jesucristo y testifico que Su Evangelio es la única solución duradera para la paz. Su Evangelio es un Evangelio de paz”.

Cuando pienso en estas palabras de nuestro profeta, vienen a mi mente los convenios que hice en la Casa del Señor y la responsabilidad que tengo de trabajar en Su viña para recoger a Israel a ambos lados del velo. Cuán importante es que abramos nuestra boca, que compartamos nuestro testimonio. He aprendido que si oramos y pedimos al Padre, siempre encontraremos la oportunidad de compartir el Evangelio de Jesucristo.

Me encanta lo que el élder Dieter F. Uchtdorf explicó:

“Si alguien les pregunta sobre el fin de semana, no duden en hablar sobre lo que hicieron en la iglesia. Hablen sobre los niños que se pusieron de pie frente a la congregación y cantaron con entusiasmo que están tratando de ser como Cristo. Hablen sobre el grupo de jóvenes que pasó tiempo ayudando a los residentes del hogar de ancianos a recopilar sus historias personales”.

No nos guardemos lo que sabemos que es verdad. El Evangelio de Jesucristo es verdadero. Es nuestra responsabilidad compartirlo. ¡Tenemos además la promesa de Doctrina y Convenios 84:88 que se cumplirá!:

“Y quienes os reciban, allí estaré yo también, porque iré delante de vuestra faz. Estaré a vuestra diestra y a vuestra siniestra, y mi Espíritu estará en vuestro corazón, y mis ángeles alrededor de vosotros, para sosteneros”.

Notas

  1. Presidente Russell M. Nelson, “Predicar el Evangelio de paz”, Liahona, mayo de 2022.

  2. Élder Dieter F. Uchtdorf, “La obra misional: Compartir lo que guardan en el corazón”, Liahona, mayo de 2019.