2025
Un poder transformador
Agosto de 2025


Mensaje de líderes del Área

Un poder transformador

¿Alguna vez han buscado socios para un negocio o formado grupos para un trabajo escolar?

En cualquier caso, ya sea una elección espontánea o consciente, buscamos a alguien calificado. Hoy, tenemos la oportunidad de asociarnos con alguien para cada tarea en nuestra vida. Un socio que nos alerte del peligro, que nos sostenga cuando estamos cansados, que nos dé paz en los momentos de angustia y que nos ayude a ser la mejor versión de nosotros mismos. Alguien que pueda apoyarnos en todo. Alguien de una altura mayor que la nuestra en todos los sentidos. Ese es Jesucristo, el gran YO SOY.

Esta asociación se forma al recorrer la senda de los convenios. Y es un privilegio tener la oportunidad que el Salvador ponga a nuestro alcance más de lo que somos dignos de alcanzar por nosotros mismos. Todo comienza al arrepentirnos y bautizarnos. Ese es nuestro primer convenio. A partir de ahí, se nos traza una dirección segura, una guía y una promesa: ¡No estaremos solos!

El presidente Russell M. Nelson enseñó: “Cuando ustedes y yo también entramos en esa senda, tenemos una nueva forma de vida. De ese modo, creamos una relación con Dios que le permite bendecirnos y cambiarnos. La senda de los convenios nos lleva de regreso a Él”.

También dijo: “¡En realidad, hacer convenios y guardarlos hace la vida más fácil! Cada persona que hace convenios en las pilas bautismales y en los templos, y los guarda, tiene un mayor acceso al poder de Jesucristo”.

¿Quién no desearía tener esa protección?

Luego de ser bautizados, se nos invita a prepararnos para entrar al templo y hacer más convenios que nos acerquen a Cristo y a esas grandes bendiciones a las que podremos acceder si nos mantenemos firmes en la senda.

El presidente Nelson afirmó: “Nada los ayudará más a aferrarse a la barra de hierro que adorar en el templo con la regularidad que sus circunstancias lo permitan. Nada los protegerá más, cuando hagan frente a los vapores de tinieblas del mundo. Nada reforzará más su testimonio del Señor Jesucristo y de Su Expiación, y nada los ayudará más a entender el magnífico plan de Dios. Nada calmará más su espíritu en los momentos de dolor. Nada abrirá más los cielos. ¡Nada! El templo es la puerta a las bendiciones más grandes que Dios tiene reservadas para cada uno de nosotros”.

Debemos buscar con urgencia la ayuda de nuestro Padre Celestial para entender mejor, aumentar nuestros esfuerzos y participar de todos los convenios que nos conducen a Él, a Jesucristo, y al gozo eterno.

Tal como dijo el presidente Nelson: “La senda de los convenios se trata ante todo de nuestra relación con Dios”.

Aunque el sendero parezca difícil, Su socorro será seguro. Jesucristo se encontrará con nosotros donde estemos y en cualquier situación en que nos hallemos. Esa es la razón del jardín de Getsemaní, de la cruz y del sepulcro. El Salvador fue enviado para rescatarnos en todo.

Los convenios tienen un poder transformador. Nos ayudan a dejar atrás al hombre natural, por medio de ellos no estamos solos. Cuando hacemos convenios con Dios en el templo, accedemos a un poder mayor.

Muchas de las bendiciones al seguir la senda de los convenios las he experimentado en mi propia vida y las he visto también destilar sobre la cabeza de muchos de mis hermanos y están disponibles para todos quienes acuden a Él. ¡Que maravilloso privilegio!