Mensaje de la Presidencia de Área
La seguridad de la senda
A diario lidiamos con inseguridades, especialmente con las que dependen del albedrío de otras personas. Hay muchas cosas que nos hacen sentir que el futuro es incierto, como el no saber si se aprobarán nuevas leyes que puedan afectar nuestro negocio, o nuevos contenidos educativos que afecten la crianza en la fe de nuestros hijos.
A pesar de la incertidumbre, hay seguridades sobre las cuales podemos construir una vida, planear y ser felices. La senda de los convenios nos da seguridades, como la seguridad de que nuestro Padre Celestial es un ser real, que somos Sus hijos, que Él nos ama y que envió a Su Hijo Jesucristo, quién estableció Su Iglesia y ordenanzas sagradas.
El presidente Russell M. Nelson dijo: “Cuando hacemos convenios con Dios y los guardamos, podemos tener una confianza que nace del Espíritu”.
En un mundo inseguro, nuestro Padre Celestial nos ofrece seguridad a través de los convenios, como el saber que seremos reunidos como familia gracias al sellamiento, la seguridad de que nuestras aflicciones serán por un breve momento. La seguridad como con el pago de los diezmos: Él nos promete que se abrirán las ventanas de los cielos y derramará bendiciones hasta que sobreabunden.
Seguridad como la que leemos en Malaquías:
“Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
Y todas las naciones os llamarán bienaventurados, porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos”.
Recuerdo la costumbre de guardar la vajilla más linda para ocasiones especiales; esa vajilla que se guarda tan bien, que termina por casi no usarse. Queridos hermanos, estos son los últimos días, tal como dijo el presidente Nelson:
“Hermanos y hermanas, este es el momento de que ustedes y yo nos preparemos para la Segunda Venida de nuestro Señor y Salvador, Jesús el Cristo. Este es el momento de que hagamos de nuestro discipulado nuestra máxima prioridad”.
No es tiempo de guardar la mejor vajilla, no es tiempo de guardar nuestro mejor esfuerzo para alguna otra ocasión, no es momento para postergar nuestro arrepentimiento o perdón para más adelante.
Por el contrario, este es nuestro momento, de que cada uno siga al Salvador Jesucristo, de tener la mejor y más estrecha relación de nuestra existencia con nuestro Creador. Este es el momento de sacar la mejor vajilla y sentarnos a la mesa con el Maestro, de traer frutos de gozo, de ministrar a quienes lo necesitan y sentir el gozo de ver el progreso de nuestros hermanos en la fe, es el momento de realizar nuestro mejor servicio, es el momento de recorrer la senda de los convenios, de tener nuestra más atesorada experiencia en el templo, o en el campo misional, o en nuestro hogar.
Este es el momento de sacar lo mejor de nosotros y ser devotos discípulos de Jesucristo y ser testigos de los más gloriosos momentos del Evangelio al recorrer la senda de los convenios.
Ruego que juntos, como pueblo e hijos del Dios verdadero y viviente, como pueblo y comunidad de fe, gocemos de la seguridad que brinda el Evangelio, y gocemos del mejor discipulado que cada uno de nosotros podamos dar, que donde quiera que estemos, nos levantemos y seamos el medio por el cual se realicen milagros de paz, perdón y esperanza.
Testifico que Dios es nuestro Padre, que Jesucristo es nuestro Redentor, que esta es Su Iglesia. En el nombre de Jesucristo. Amén.