Voces de los santos
El gozo de servir en una misión de tiempo completo
Dejar atrás el temor y abrazar la fe ha sido el mayor aprendizaje de mi vida como misionero. Al servir en la Misión España Barcelona he descubierto que confiar plenamente en Cristo no solo transforma nuestras perspectivas, sino también la manera en que vivimos y amamos a los demás.
Sé que el verdadero gozo proviene del servicio a los demás. Por esta razón, quise seguir experimentándolo, al mismo tiempo que buscaba crecer y cambiar como persona. Este deseo, unido a mi amor por Jesucristo y Su Evangelio, fue lo que me motivó a servir en una misión de tiempo completo. En la actualidad estoy sirviendo en la Misión España Barcelona y terminaré en este año 2025.
Antes, el temor me consumía con frecuencia. Me preocupaba demasiado, no confiaba lo suficiente en el Señor y, a menudo, olvidaba mirarlo en todo pensamiento. Sin embargo, lo más importante que he aprendido en la misión es lo que el Salvador nos enseña en Doctrina y Convenios 6:36: “Mirad hacia mí en todo pensamiento; no dudéis; no temáis”. Ahora entiendo que el temor es una interpretación de nuestra imaginación, que se alimenta del miedo al futuro y a lo desconocido, posibilidades irreales creadas por nuestra mente. La duda y el temor son herramientas peligrosas que utiliza el adversario, y estas no pueden coexistir con la esperanza y la fe.
El temor y la duda nos impiden vivir plenamente el presente, luchar por nuestros sueños y alcanzar nuestras metas. Limitan nuestra capacidad de ser instrumentos en las manos del Señor. La verdad es que nada es más poderoso que Dios y Él siempre está a nuestro favor.
Yo jugaba al baloncesto y, en algún momento, me planteé dejar de competir, pero al venir a la misión y conocer mejor a Dios, mi perspectiva cambió. Reconocí que amo el baloncesto y que no debo abandonarlo, así que, cuando regrese a casa, seguiré esforzándome por ser un discípulo de Jesucristo, retomaré mis estudios y jugaré para la universidad Snow College. Jamás imaginé que Dios podría transformar incluso mi manera de jugar.
Vivir los principios del Evangelio y obedecer los mandamientos trae felicidad y más control sobre nuestra vida en todos los aspectos. La misión ha cambiado mi vida y no puedo imaginar cómo sería si no hubiera decidido servir. Soy completamente distinto y feliz. Estoy profundamente agradecido a mi Padre Celestial y a Jesucristo por todo lo que me han enseñado mediante el Espíritu Santo y por transformar mis debilidades en fortalezas. Mientras viva, deseo servir y continuar experimentando una porción del amor de Cristo por los demás. Gracias a este aprendizaje vital, soy una persona completamente nueva. El Espíritu me ha confirmado la veracidad de lo que enseñamos. Mi fe es firme e inmutable.
En la misión encontraréis felicidad y propósitos más profundos de lo que jamás habéis experimentado. No cambiaría ninguna experiencia de mi misión, ni siquiera los momentos más difíciles. Mi consejo a todos es este: mirad hacia Cristo en todo pensamiento; no dudéis; no temáis. Si sentís que no estáis capacitados, no os preocupéis. Yo tampoco lo estaba, pero Dios os dará lo necesario para enseñar con autoridad y poder.