Descubrir por mí misma
¿Podía seguir siendo una buena miembro de la Iglesia aunque tuviera preguntas?
Hace poco vi a mis hermanos mayores tomar caminos diferentes. Mi hermano se estaba preparando para servir en una misión y, por otro lado, mi hermana se estaba alejando de la Iglesia por completo. Su decisión fue confusa para mí y, por un tiempo, no supe cómo procesarla.
Me di cuenta de que mi fe no era algo que yo había elegido, sino algo con lo que había crecido. Necesitaba descubrir lo que realmente creía por mí misma. ¿Creía en el Evangelio porque era verdadero o porque era todo lo que me habían enseñado? ¿Y podía seguir siendo una buena miembro de la Iglesia aunque tuviera preguntas?
Acudí a las Escrituras con una nueva determinación. Comencé a leer con preguntas en mente en busca de respuestas y entendimiento. Llegué a darme cuenta de que hacer preguntas sobre mis creencias no significaba que estuviera perdiendo la fe, sino que podía edificar un cimiento más profundo y personal.
No se construye un testimonio mediante un único acontecimiento; es un proceso de toda la vida que implica hacer preguntas, buscar y reafirmar. He sentido que el Espíritu me testifica que el Evangelio es verdadero, pero también he experimentado momentos en los que me he sentido lejos de Dios. La fe no permanece inmóvil; es algo que debemos nutrir diariamente por medio de la oración, el estudio de las Escrituras y el servicio.
Crecer en la Iglesia me ha dado un cimiento, pero depende de mí edificar sobre él. A medida que sigamos acudiendo al Señor, Él fortalecerá nuestra fe y nos ayudará a atravesar las incertidumbres de la vida.
La autora vive en Kansas, EE. UU.