El terreno de Su camino
Puede que el camino del Salvador no siempre sea fácil, pero Él andará con nosotros y nos guiará a donde queramos ir.
Ilustraciones por Yukai Du
Generalmente elegimos un camino porque nos lleva al lugar al que queremos ir. Pero un camino implica más que solo el destino, también incluye el terreno, el tipo de terreno por el que nos llevará.
Jesucristo nos invita a andar (o caminar) con Él (véanse Moisés 6:34; Miqueas 6:8; 1 Juan 2:6; Doctrina y Convenios 19:23). El camino por el que Él nos invita a andar es la senda de los convenios —el camino de la paz, el gozo y la vida eterna con nuestro Padre Celestial—, donde queremos estar.
Pero ¿cómo es ese camino? ¿Qué tipo de terreno atravesaremos al andar con el Salvador?
Angosto
“Estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida” (Mateo 7:14).
Hay una razón por la que Su camino parece restrictivo. Que sea estrecho evita que des pasos por lugares donde podrías lastimarte o perderte.
Recto
“Sus sendas son rectas” (Alma 37:12).
El suyo no es un camino sinuoso, sino la ruta más directa a nuestra meta de la vida eterna. No se desvía, pero a veces nosotros sí lo hacemos. Gracias a la Expiación del Salvador, podemos arrepentirnos rápidamente y regresar a Su camino.
Empinado y a veces rocoso
“El camino [al hogar de Dios] es empinado y a veces rocoso” (presidente Henry B. Eyring, de la Primera Presidencia, “Ayúdenlos en el camino de regreso al hogar”, Conferencia General de abril de 2010 [Liahona, mayo de 2010, pág. 25]).
Caminar cuesta arriba puede ser agotador, y es posible que no veas lo que hay al otro lado de la cima de la colina que estés escalando. Sin embargo, el Salvador te fortalece y anima a medida que te esfuerzas por hacer las cosas difíciles que Él te invita a hacer.
Las piedras que hay en tu camino pueden ser diferentes a las de otras personas. Tus desafíos y circunstancias son personales, pero el Salvador es el mejor compañero de viaje y te ayudará a enfrentar cada obstáculo.
Bien iluminado
“Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz a mi camino” (Salmo 119:105). “And[a] en la luz, como él está en la luz” (1 Juan 1:7).
Cuando tu camino se oscurece, el Salvador puede iluminarlo, al menos lo suficiente como para que des un paso y luego otro en tu trayecto de regreso a casa con tu Padre Celestial.
Seguro
“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4).
No importa lo aterrador, angustiante o difícil que parezca tu camino, puedes tener paz si sabes que, al andar con Jesucristo, Él caminará contigo y te guiará a un lugar seguro: de regreso al Padre Celestial.