Todo mejora cuando confías en Dios
Si confías en el Padre Celestial, podrás afrontar cualquier cosa por la que pases.
Fotografías por Giovana Flavia de Almeida Campos
He sido miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días desde que tenía ocho años. Unos meses después de mi bautismo, mi familia y yo gradualmente nos alejamos de la Iglesia.
Años más tarde, cuando decidimos regresar, llegó la pandemia del COVID-19 y las reuniones de la Iglesia comenzaron a realizarse a distancia. Una vez más, me encontré a la deriva y enfrenté numerosos desafíos a lo largo del camino.
Dificultades y dudas
Durante esa época, comencé a dudar de la veracidad del Evangelio, de mi testimonio y de quién era Jesucristo. En un momento dado, incluso cuestioné Su existencia y comencé a pensar que era atea. Mi corazón estaba endurecido y frío como un bloque de hielo.
Esa etapa de mi vida fue increíblemente difícil y compleja. Creo que es porque cuando dejamos de creer en Jesucristo y en Su poder, nuestra vida pierde sentido y se vuelve desdichada.
Seminario me cambió
Con el tiempo, mi padre influyó en mí para que empezara a asistir a la iglesia de nuevo, y yo lo hice, a pesar de que todavía me sentía confundida y lidiaba con muchas preguntas.
Un día, en la iglesia, vi un póster sobre Seminario que despertó mi interés. Me acerqué a mi obispo para preguntarle al respecto e inmediatamente me agregó al chat grupal de Seminario y me dijo que comenzaba a las 5:30 h.
Empecé a asistir a Seminario y eso me ayudó a hacer nuevos amigos y, finalmente, a obtener un testimonio de la Iglesia y de las Escrituras. Tuve un maestro que realmente animó a mi clase y sacó lo mejor de nosotros. Descubrí que estudiar las Escrituras realmente nos permite conocer al Salvador. Hay una diferencia entre escuchar el testimonio de alguien y buscar el propio por medio del estudio y la fe.
Jasmine con sus amigas Victória (izquierda) y Carol (derecha). Las amigas de Jasmine la ayudan a vivir el Evangelio de Jesucristo.
Diez consejos para llegar a ser un discípulo de Cristo
Al principio, lo que sabía acerca del Padre Celestial y de Jesucristo era lo que otras personas me decían, pero no podemos confiar solo en el testimonio de los demás siempre. Necesitamos procurar conocer al Salvador por nosotros mismos.
Necesitamos dedicar tiempo al Salvador y a las cosas divinas para que podamos llegar a ser uno de Sus discípulos. He aprendido que podemos llegar a conocerlo al hacer lo siguiente:
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Buscarlo con intención.
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Leer las Escrituras.
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Esforzarnos por mejorar espiritualmente.
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Orar.
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Asistir al templo.
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Prestar servicio a los demás.
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Ayunar.
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Seguir Su ejemplo.
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Tener un buen corazón.
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No hablar mal ni decir chismes sobre los demás.
Esas cosas me ayudaron a conocer al Salvador y a llegar a ser una de Sus discípulas. Ser discípulos de Jesucristo es muy importante porque podemos utilizar Su luz para ayudar a los demás. Por medio de nuestro buen ejemplo, otras personas pueden ver cuán grande es la bendición del Evangelio.
Ir a la iglesia y compartir el Evangelio con su familia ha bendecido la vida de Jasmine de muchas maneras.
Las cosas mejorarán
Cuando regresé a la Iglesia había tocado fondo: estaba llena de dudas, no tenía amigos ni esperanza, no sabía quién era realmente ni cuál era mi propósito.
Ahora, el Evangelio es la “llama” que ha iluminado mi vida y me ayuda a hacer lo correcto y llegar a ser una mejor persona. Sin el Evangelio, no sé dónde estaría.
Todo mejora en la vida cuando confías en Dios. Desde el momento en que lo busques, comenzarás a superar tus desafíos y las cosas empezarán a mejorar. Claro que seguirás experimentando adversidades, pero esta confianza y deseo de creer te elevarán gradualmente. Podría tomar tiempo, ¡pero las cosas mejorarán!
Si confías en el Padre Celestial, podrás afrontar cualquier cosa por la que pases, ya sean desafíos, dudas, problemas de salud o soledad. Por ejemplo, podrías obtener buenas calificaciones en un examen, mejorar tu salud o recibir respuestas (en ocasiones, respuestas que has estado buscando desde que tenías diez años, como fue mi caso) si lo buscas y confías en Él.
Estoy segura de estas cosas, y gracias al Evangelio puedo decir que he cambiado. Realmente todo ha cambiado: mi corazón, mis pensamientos, mis conductas y mis principios. Ahora sé la verdad, y eso marca toda la diferencia. Todo ha mejorado gracias al Evangelio de Jesucristo.
La autora es de São Paulo, Brasil.