Para la Fortaleza de la Juventud
Las preciosas promesas del plan del Padre
Para la Fortaleza de la Juventud Enero de 2026


Las preciosas promesas del plan del Padre

Nuestra alma debe henchirse de gratitud al considerar el gran plan que Dios tiene para nosotros.

Un joven junto a un gran nudo atando los dos extremos de un puente

Ilustraciones por Alyssa Petersen

En el plan del Padre Celestial se describen las “preciosas y grandísimas promesas” (véase 2 Pedro 1:3–4) y las verdades que definen nuestra identidad y propósito eternos.

Como se explica en “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”: “Todos los seres humanos, hombres y mujeres, son creados a la imagen de Dios. Cada uno es un amado hijo o hija procreado como espíritu por padres celestiales y, como tal, cada uno tiene una naturaleza y un destino divinos”.

El Padre Celestial nos promete que, si seguimos Su plan y el ejemplo de Su Hijo Amado, guardamos los mandamientos y perseveramos con fe hasta el fin, “tendr[emos] la vida eterna, que es el mayor de todos los dones de Dios” (Doctrina y Convenios 14:7).

La obra de Dios se centra en el progreso y la exaltación de Sus hijos. Cada parte de Su plan está diseñada para bendecirnos porque “el valor de las almas es grande a [Su vista]” (Doctrina y Convenios 18:10).

El plan del Padre

En el concilio preterrenal, el Padre Celestial presentó a Sus hijos procreados en espíritu Su plan para su progreso y felicidad eternos. Nos dijo que nos enviaría a la tierra para probarnos, a fin de ver si seríamos obedientes a Él y si seríamos merecedores de que nos “[fuera] aumentada gloria sobre [nuestra] cabeza para siempre jamás” (véase Abraham 3:24–26).

Y luego dijo: “¿A quién enviaré? Y respondió uno semejante al Hijo del Hombre: Heme aquí; envíame. Y otro contestó, y dijo: Heme aquí; envíame a mí. Y el Señor dijo: Enviaré al primero.

“Y el segundo se llenó de ira, […] y muchos lo siguieron ese día” (Abraham 3:27–28).

Solo se presentó un plan: el plan del Padre. Nuestro Padre Celestial no planteó la pregunta: “¿Qué haremos?”; no buscó comentarios, no pidió recomendaciones ni solicitó propuestas. La esencia de Su pregunta se centraba en a quién se debía enviar para ejecutar los términos y condiciones de Su plan.

La tierra con el sol, la luna y una estrella

Lucifer no presentó un plan que fue rechazado por la mayoría de los participantes en el concilio preterrenal. ¡Él se rebeló! Procuró destruir el albedrío del hombre, fue “echado abajo” y “llegó a ser Satanás, […] el diablo, el padre de todas las mentiras, para engañar y cegar a los hombres y llevarlos cautivos según la voluntad de él” (véase Moisés 4:1, 3–4). El orgullo, la arrogancia y el egoísmo motivaron su rebelión contra el plan del Padre.

Un joven, Jesucristo y el Plan de Salvación

El plan del Padre y el Evangelio del Salvador

En el plan se describen las obras del Padre y del Hijo que ponen las bendiciones de la vida eterna al alcance de todo el género humano.

El Evangelio de Jesucristo es la manera en que recibimos las bendiciones prometidas en el plan de Dios, incluso la doctrina, los principios, las ordenanzas y los convenios que debemos creer y seguir. “No hay otro nombre dado debajo del cielo sino el de este Jesucristo […], mediante el cual el hombre pueda ser salvo” (2 Nefi 25:20). En verdad, el Señor Jesucristo es “el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por [Él]” (Juan 14:6; cursiva agregada).

Un libro con el Plan de Salvación dibujado en su interior

Los títulos del plan en el Libro de Mormón

Aprendemos verdades importantes cuando reconocemos y estudiamos los diferentes títulos del plan del Padre en el Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo. Por ejemplo, considera la siguiente muestra de títulos que he seleccionado:

Cada uno de estos títulos nos ayuda a entender más claramente las preciosas promesas del plan del Padre y enriquece nuestra perspectiva sobre los propósitos y el significado de nuestra vida terrenal.

Es significativo que el título que se utiliza con más frecuencia para el plan de Dios en el Libro de Mormón (“el plan de redención”) se centra en la redención del pecado y de la muerte que es posible mediante la Expiación de Jesucristo (véanse Alma 12:2533:22).

La vía está preparada

Nuestra alma debe henchirse de gratitud al considerar el gran plan de Dios. El conocimiento de Su plan proporciona una valiosa perspectiva, enriquece nuestro gozo y nos fortalece para superar nuestros desafíos y adversidades.

El Padre Celestial anhela que regresemos a casa con Él. Nos invita y promete bendiciones, pero nunca obligará, coaccionará ni limitará el ejercicio del albedrío moral que nos ha dado. Debemos actuar y elegir regresar a Él siguiendo el ejemplo de Su Hijo Amado.

La vía está preparada, y si queremos mirar, podremos vivir para siempre” (Alma 37:46; cursiva agregada).

Testifico con gozo que el Padre Celestial es el autor del plan divino para Sus hijos y que Jesucristo es nuestro Redentor y Salvador. Como uno de Sus Apóstoles de los últimos días, testifico que Él ciertamente es “el camino, y la verdad y la vida” (Juan 14:6; cursiva agregada).