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Las llaves sagradas restauradas en el Templo de Kirtland
Aprenda acerca de uno de los días más emocionantes e influyentes de la Restauración.
De un discurso dirigido a un grupo de historiadores cerca de Kirtland, Ohio, EE. UU., el 13 de junio de 2024.
Muchas personas experimentaron milagros en el Templo de Kirtland en los días cercanos a su dedicación, el 27 de marzo de 1836. Algunos vieron ángeles, otros describieron columnas de luz provenientes del cielo y unos pocos tuvieron visiones del Salvador.
Pero, para mí, todo eso combinado no iguala el significado eterno de lo que sucedió allí el 3 de abril de 1836. No se me ocurre ningún otro día de la Restauración continua en el que se haya restaurado más.
Llaves del sacerdocio
El sacerdocio es la autoridad y el poder de Dios; Él concede autoridad y poder a Sus hijos e hijas a fin de que actúen en Su nombre para la salvación de Sus hijos. Las llaves del sacerdocio son la autoridad para dirigir cómo, cuándo y dónde se ejerce dicho sacerdocio.
Antes del 3 de abril de 1836, el Salvador envió mensajeros celestiales para restaurar el sacerdocio y ciertas llaves, a fin de que José pudiera establecer la Iglesia, organizar los oficios del sacerdocio y llevar a cabo otras tareas (véase Doctrina y Convenios 20). Pero José aún no había recibido todas las llaves necesarias.
El 3 de abril de 1836 —domingo de Pascua de Resurrección— José Smith y Oliver Cowdery fueron al Templo de Kirtland y se inclinaron en silenciosa oración. No sabemos por qué oraron, pero sí sabemos que sus oraciones fueron contestadas.
Vieron a Jesucristo, quien se presentó y declaró: “Vuestros pecados os son perdonados” (véase Doctrina y Convenios 110:1–5).
La declaración del Salvador nos ayuda a entender que parte de lo que José y Oliver pidieron en silencio fue el perdón. En respuesta a su súplica, Jesús los hizo libres de pecado. Él no tenía pecado; en ese momento, ellos estaban libres de pecado, y el templo había sido dedicado, aceptado y santificado. Todas las cosas estaban listas para lo que estaba a punto de suceder.
Después de que concluyera la visión del Salvador, llegaron mensajeros celestiales para restaurar las sagradas llaves del sacerdocio. Es importante entender que esas llaves restauradas son separadas y complementarias.
Las llaves del recogimiento de Israel
Primero, Moisés restauró las llaves del sacerdocio para el recogimiento de Israel (véase Doctrina y Convenios 110:11). En la antigüedad, por causa de la desobediencia, el pueblo del convenio de Dios, la casa de Israel, fue dispersado; pero Dios prometió que los recogería de nuevo. Con la restauración de Su Iglesia y Su Evangelio, el Señor comenzó a cumplir esa promesa.
Con las llaves del recogimiento, los apóstoles ahora podrían “abrir la puerta del reino en todos los lugares”, el Evangelio podría predicarse en todo el mundo (véase Doctrina y Convenios 112:17), y los hijos de Dios podrían ser recogidos en Él.
Con respecto al recogimiento de Israel, el presidente Russell M. Nelson enseñó: “No hay nada que esté ocurriendo en esta tierra ahora que sea más importante que eso […]. Absolutamente nada”.
La dispensación del evangelio de Abraham
A continuación, Elías restauró la dispensación del evangelio de Abraham (véase Doctrina y Convenios 110:12). A menudo, usamos la palabra dispensación para referirnos a un período de tiempo, como “la dispensación del cumplimiento de los tiempos”, pero también puede significar un permiso o privilegio excepcional. Creemos que, mediante un convenio, Dios le prometió a Abraham todo lo que Él tiene. ¡Qué privilegio verdaderamente excepcional! En el Templo de Kirtland, esta dispensación especial y la autoridad para compartirla fueron restauradas a José Smith.
Volver el corazón y el poder para sellar
Luego apareció Elías el Profeta, quien anunció el cumplimiento de la profecía de Malaquías de que el corazón de los hijos se volvería hacia sus padres (véase Malaquías 4:5–6). José había oído hablar de esto a Moroni cuando tenía diecisiete años (véase Doctrina y Convenios 2:1–2). Elías el Profeta restauró las “llaves de esta dispensación”, o el poder para sellar (Doctrina y Convenios 110:13–16).
La restauración de estas llaves por parte de Elías el Profeta significa por lo menos dos cosas. En primer lugar, que lo que se ate en la tierra será atado en los cielos (véase Mateo 16:19). Es decir, toda ordenanza esencial que recibamos y todo convenio que concertemos por medio del sacerdocio en esta vida se reconocerá en la vida venidera. Segundo, comenzando con el esposo y la esposa y extendiéndose tanto a las raíces (antepasados) como a las ramas (posteridad), las familias se unen o se sellan para siempre en un convenio sempiterno.
¿Ven cómo están conectadas todas estas llaves? El presidente Nelson lo resumió de esta manera: “Esas llaves autorizaron a José Smith —y a todos los Presidentes de la Iglesia del Señor que le sucedieron— a recoger a Israel en ambos lados del velo, a bendecir a todos los hijos del convenio con las bendiciones de Abraham, a colocar un sello de ratificación sobre las ordenanzas y los convenios del sacerdocio y a sellar a las familias por la eternidad. El poder de estas llaves del sacerdocio es infinito e imponente”.
Y es por eso que los acontecimientos del Templo de Kirtland son tan importantes. La mayoría de las cosas de importancia duradera que hacemos en la Iglesia se hacen bajo la autoridad de las llaves restauradas el 3 de abril de 1836 en el Templo de Kirtland. El sacerdocio y esas llaves son más importantes que la ubicación o el edificio, pero el Templo de Kirtland es un magnífico recordatorio de los tratos de Dios con Su pueblo. Es evidencia sagrada de la más grandiosa Restauración que haya existido.