Navega por lugares santos
¡Toma el control de tu espacio en línea!
¿Alguna vez has pensado en transformar tus experiencias en línea en lugares santos?
El Señor nos ha mandado que permanezcamos en lugares santos (véase Doctrina y Convenios 87:8). Puedes hacerlo al pasar tiempo en templos, capillas, tu hogar y otros lugares donde sientas el Espíritu.
También puedes usar de forma más intencional los teléfonos inteligentes, las redes sociales y la inteligencia artificial (IA). Puedes ser estratégico en la forma en que interactúas con las publicaciones, los videos, las imágenes y otros medios en línea. Al hacerlo, crearás lugares donde puedas sentir mejor el Espíritu y acercarte más al Padre Celestial y a Jesucristo.
Estas son algunas de las maneras en las que puedes navegar por lugares santos.
Entrena tus algoritmos
Hoy en día es fácil que nuestra mente esté totalmente ocupada en el espacio virtual al interactuar con la tecnología. Si no tenemos cuidado, podemos ser arrastrados por una corriente de contenido en línea, tal como la corriente de un río, y distraernos de lo que más importa. En muchos sentidos, esto se debe a los algoritmos.
Un algoritmo es un conjunto de reglas o procesos que sigue un programa informático. Algunos algoritmos seleccionan lo que ves en tus recomendaciones y fuentes de contenido. Estos algoritmos se basan en la forma en que interactúas con el contenido: los “me gusta”, lo que compartes, los comentarios, lo que guardas, incluso cuánto tiempo ves videos o fotos.
El propósito de estos algoritmos es mantenerte interesado para que sigas navegando el mayor tiempo posible. El problema con esto es que puede afectar el uso que hacemos del albedrío. En cuanto a la tecnología, el élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, nos ha recordado que, como hijos de Dios, podemos “convertirnos en agentes que ejercen fe en el Salvador y actúan, y evitan convertirse en objetos sobre los que simplemente se actúa”. El albedrío moral, que es “la facultad y el privilegio de escoger y de actuar por nosotros mismos de maneras que sean buenas, honradas, virtuosas y honorables”, es una parte esencial del plan de Dios para nosotros.
El élder Bednar enseñó que a un algoritmo “[tú] no le gusta[s], no se preocupa por [ti]; en realidad no sabe si [tú] existe[s] o no”. Es solo un proceso “que [te] tratar[á] como un objeto sobre el que se actúa, si [tú] lo permite[s]”. Entonces, ¡no lo permitas!
Tú puedes entrenar tus algoritmos para que te sirvan a ti de una mejor manera. Cuando veas una foto de un templo, un video musical de Strive to Be [Esfuérzate] o te encuentres con cualquier otro mensaje positivo, asegúrate de interactuar con él. Tómate tu tiempo para disfrutarlo en lugar de pulsar el contenido rápidamente para entrar y salir de él. ¡Esto tendrá un efecto poderoso en el algoritmo y le enseñará a enviarte ese tipo de contenido con más frecuencia! Con el tiempo, esto puede ayudarte a crear un lugar más santo por el cual navegar.
Cuidado con las cámaras de eco
Cuanto más tiempo pases con determinados tipos de contenido, es más probable que esos tipos de contenido se conviertan en todo lo que veas. Tu visión del mundo se vuelve cada vez más estrecha hasta que sientes que lo que ves es verdad. Eso se conoce como cámara de eco.
Si no tienes cuidado, puedes quedarte atrapado en cámaras de eco inútiles y espiritualmente peligrosas. Los líderes de la Iglesia han enseñado que debemos evitar el contenido que busca “fomentar la ira, la contención, el temor o las teorías conspirativas infundadas”. Necesitamos centrarnos en fuentes que sean creíbles, confiables y objetivas, y alejarnos de las que sean “especulativas o que estén fundadas en rumores”. El Espíritu Santo y el estudio minucioso pueden ayudarnos a discernir la verdad del error (véanse Doctrina y Convenios 11:12; 45:57). La verdad siempre se puede encontrar en las Escrituras y en las enseñanzas de los profetas y apóstoles vivientes.
El Evangelio nos alienta a buscar conocimiento y entendimiento, pero sé precavido. Si te encuentras con algo falso o con algo que el Espíritu te advierte que evites, elige seguir esas impresiones y encontrar lugares más edificantes para pasar el tiempo. Busca cosas que sean “virtuosas, o bellas, o de buena reputación, o dignas de alabanza” (Artículos de Fe 1:13), tanto en el mundo virtual como en el real.
Recuerda quién eres
Muchas voces buscan llamar nuestra atención. Algunas son buenas, pero muchas son engañosas, en especial las que están en línea. Entre ellas se incluyen los intentos de Satanás de hacernos olvidar quiénes somos realmente para que seamos miserables como él (véase 2 Nefi 2:27).
Tú eres hijo o hija de Dios con un valor infinito y un potencial divino. Deja que ese conocimiento te guíe en todos los aspectos de tu vida, incluso cuando busques contenido edificante y lo compartas con los demás. Siempre mira hacia Jesucristo en todo lo que hagas (véase Doctrina y Convenios 6:36). Entonces, al navegar por lugares santos, puedes crear un espacio que te ayude a sentir el Espíritu y a fortalecer tu fe.