Una lección sobre el amor de Dios
El Padre Celestial nos permite tener desafíos para que podamos llegar a ser más fuertes. Eso no significa que Él no nos ame.
Fotografías por Niel Kabiling
El estudio es muy importante para mí. Siento mucha presión para obtener buenas calificaciones, así que hago todo lo posible para que me vaya bien, pero a veces me va mal.
Una vez, no asistí a clases durante unos días porque participé en un concurso de arte en mi escuela. Falté a muchas clases. Cuando regresé, me costó entender lo que se hablaba y mis calificaciones empezaron a bajar.
El no entender las lecciones me frustró y comencé a cuestionar mi autoestima. Debido a mis bajas calificaciones, sentía que no era lo suficientemente buena y lloraba mucho. No sabía qué hacer.
Finalmente, oré y le pedí al Padre Celestial que me ayudara a aceptar y superar mis pruebas.
Dios conoce mis dificultades
Justo después de orar, recibí un mensaje de texto de mi amiga Shiella. “Oye, ¿todo va bien?”, preguntó. “¿Cómo estás?”.
Le dije a Shiella que estaba teniendo dificultades. Ella está en una escuela diferente, pero estamos en el mismo grado, así que tomamos las mismas clases. Ella me ayudó a entender las lecciones que me perdí.
Supe que el Padre Celestial veía que yo estaba sufriendo y envió a Shiella para consolarme. Me hizo darme cuenta de que el Padre Celestial utiliza a otras personas para mostrar que realmente se preocupa por nosotros.
Eso también me enseñó que no necesito tener éxito en todas las cosas. Cuando tenemos desafíos, el Padre Celestial puede ayudarnos a hacernos más fuertes. Eso no significa que Él no nos ame. He aprendido que es mejor intentar algo y fracasar que no hacer nada, porque puedo aprender del fracaso. Ahora, estoy contenta con mis calificaciones porque el Padre Celestial me ayudó a superar esa prueba.
Un instrumento en Sus manos
Al igual que yo, muchos jóvenes de mi barrio tienen dificultades con los estudios. Algunos están inactivos porque tienen proyectos de grupo o actividades escolares programados para los domingos, o se quedan despiertos hasta tarde haciendo tareas y no van a la Iglesia para poder descansar.
Soy líder en mi clase de las Mujeres Jóvenes de mi barrio, así que cada primer y cuarto domingo salgo con los misioneros o con otros jóvenes a ministrar a los jóvenes menos activos. Les doy mi testimonio de que acercarnos más al Padre Celestial y a Jesucristo nos hace más fuertes y nos ayuda a superar nuestras pruebas. Alejarse de Ellos no es la solución.
Una vez, ministramos a un joven. Lo invitamos a ofrecer la última oración al final de la visita. Cuando oró, dio gracias al Padre Celestial por nuestra visita. Estaba muy feliz y agradecido de que nos hubiéramos tomado el tiempo para ver cómo estaba.
Yo también me sentía agradecida, y mis sentimientos de autoestima aumentaron. Me di cuenta de que otras personas son felices en mi presencia y que puedo ayudarlas. Puedo ser un instrumento en las manos de Dios para mostrar a los demás que no están solos.
He Healed Them All [Y sanaba a todos], por Michael Malm
El fracaso no me define
Tal vez te sientas desanimado porque fracasaste en algo, pero el fracaso no significa que no seas lo suficientemente bueno. El Padre Celestial y Jesucristo pueden ayudarte a fortalecerte física, espiritual y emocionalmente.
Siempre que nos sentimos solos, Jesucristo está allí. No siempre podemos verlo, y a veces sentimos que Él no está allí, pero sí está. Incluso cuando te sientas lejos de Él, Jesucristo está listo para recibirte con los brazos abiertos. Siempre que vengas a Él, Él estará allí, te aceptará como eres y te elevará.
En oración, puedes decirle al Padre Celestial cómo te sientes y pedirle ayuda. Sé que Él contesta esas oraciones. Cuando oro, me siento reconfortada, como si alguien me estuviera dando un abrazo. Me hace sentir que puedo hacer cualquier cosa. Puedo hacer todo con Él.
La autora vive en Cebú, Filipinas.