Permaneced en los lugares más santos
El poder y las bendiciones del templo los ayudarán en los días difíciles y emocionantes que les esperan.
Templo de Nauvoo, Illinois
Cuando era joven, recuerdo que mi madre colocaba la ropa del templo de ella y de mi padre sobre la mesa de la cocina. Luego tomaba un manto del templo y planchaba cuidadosamente cada pliegue en una tabla de planchar. Siempre se tomaba su tiempo. Este es uno de los primeros recuerdos que tengo de mi niñez.
En ese momento, yo no apreciaba completamente el templo, pero al ver a mi madre planchar la ropa del templo de ella y de mi padre, pude ver lo importante que era el templo para ellos. Su ejemplo me enseñó lo sagrado que es el templo y lo vital que es “permanece[r] en lugares santos, y no se[r] movidos” (Doctrina y Convenios 87:8).
El presidente James E. Faust (1920–2007), que fue mi presidente de estaca cuando yo era joven y mi mentor espiritual, alentó a los santos “de todo el mundo a esforzarse por permanecer en lugares santos más a menudo, siempre que sea posible”. Nuestros hogares y capillas ciertamente pueden ser lugares santos, pero nuestros “lugares más santos son nuestros sacros templos”.
Permanecer en estos lugares tan santos les dará acceso al poder y a las bendiciones de Dios para ayudarlos en los días difíciles y emocionantes que les esperan.
Templos por todo el mundo
Como líderes de la Iglesia, a menudo nos preguntan: “¿Por qué construyen tantos templos?”. ¿Recuerdan la respuesta del presidente Russell M. Nelson a esa pregunta en su discurso de la Conferencia General de octubre de 2024? La Iglesia está construyendo templos a un ritmo sin precedentes “porque el Señor nos ha mandado que lo hagamos”.
Una razón importante para ello es que los templos son apartados por el poder del sacerdocio para que los convenios que hacemos y las ordenanzas que allí recibimos queden ligados en la tierra y en el cielo (véase Mateo 16:19). Cuando seguimos la instrucción del Señor de construir templos en todo el mundo, el poder y las bendiciones que proporcionan los templos pueden llegar a más hijos de Dios en ambos lados del velo.
Poder prometido
El presidente Russell M. Nelson ha enseñado: “Cada persona que hace convenios en las pilas bautismales y en los templos, y los guarda, tiene un mayor acceso al poder de Jesucristo”.
Este poder se prometió en la dedicación del Templo de Kirtland. El profeta José Smith rogó “que todas las personas que pasen [a] […] la casa del Señor sientan [el] poder [del Señor]” y “salgan […] armados con [Su] poder” (Doctrina y Convenios 109:13, 22; cursiva agregada).
Lo mismo continúa sucediendo hoy en día. Tuve el honor de estar con el presidente Nelson en la rededicación del Templo de Manti, Utah, en abril de 2024, donde pidió en oración que pudiésemos comprender “el poder con el que [somos] investidos [en el templo]”.
La presidenta Emily Belle Freeman, Presidenta General de las Mujeres Jóvenes, a quien conozco desde que fui su obispo en un barrio universitario hace años, ha enseñado que Jesucristo nos “elevar[á] hasta donde Él está y, en el proceso, [nos permitirá] llegar a ser como Él es” a medida que “[sentimos] una relación por convenio más profunda con Él” por medio del templo.
Las ordenanzas y los convenios nos acercan más al Señor, nos unen a Él y nos dan un mayor acceso a Su poder y bendiciones, que todos necesitamos. El presidente Nelson enseñó que “Jesucristo […], y solo Él, tiene el poder de elevarlos por encima de la influencia de este mundo”.
Bendiciones de paz y gozo
Poco después de que se me llamara como Setenta, se me asignó servir en Inglaterra. La hermana Rasband y yo llevamos a nuestros dos hijos menores, Shannon y Christian, con nosotros. Rápidamente nos dimos cuenta del sacrificio que sería para ellos, especialmente para Christian. Tenía diecisiete años y esperaba con anhelo su último año de escuela secundaria con sus amigos y las competencias atléticas, que ahora se perdería.
Para ayudar a Shannon y a Christian a adaptarse a este nuevo lugar, decidimos ir al Templo de Preston, Inglaterra, para efectuar bautismos por los muertos. No habíamos hecho eso en nuestras ocupadas vidas en casa. En el momento en que entramos en el bautisterio del templo, todo cambió.
Después de efectuar los bautismos, Christian me puso la mano sobre el hombro y con sinceridad preguntó: “Papá, ¿por qué nunca habíamos hecho esto antes?”.
Bautisterio del Templo de Preston, Inglaterra
Ese día aprendí una importante lección. El templo había cambiado nuestra perspectiva, nos había brindado paz y gozo, y nos había elevado espiritualmente más que cualquier torneo de fútbol o partido de baloncesto pudiera haberlo hecho. Si tienen la oportunidad de asistir al templo, los animo a que vayan tan a menudo como les sea posible. Lleven los nombres de sus antepasados y efectúen bautismos y confirmaciones por ellos. Sus experiencias en el templo les traerán paz y gozo a ustedes y a otras personas aquí y en la vida venidera.
Una invitación
Si sus padres, abuelos o hermanos han ido al templo, los invito a observar en su comportamiento y sus prácticas el sentimiento que tienen por el templo, tal como yo lo hice con mis padres. Busquen oportunidades de hablar con su familia, su obispo y otros líderes sobre el templo. Ellos los ayudarán.
También los invito a mantenerse siempre centrados en el Señor y a ser dignos. Entonces, como dijo una vez mi querido amigo, el presidente M. Russell Ballard (1928–2023): “Estarás agradecido cuando llegue el día en que asistas al templo y estés preparado para recibir todas las maravillosas promesas y bendiciones que el Señor desea darte”.
Testifico que Jesucristo vive. Permanecer en Sus templos, nuestros lugares más santos, al prepararse para las ordenanzas y los convenios sagrados, y luego honrarlos, los bendecirá con paz, gozo y poder, ahora y a lo largo de su vida.