Voces de los jóvenes
Manos sanadoras
Ilustración por Katelyn Budge
Un sábado me desperté muy temprano, lo cual fue inusual, porque suelo dormir hasta tarde. Pero tuve la impresión urgente de bajar las escaleras, como si me estuvieran guiando.
Mi mamá estaba sola en el piso de abajo. Me enteré de que había sufrido un aborto espontáneo esa mañana, así que lloré con ella y le hice masajes en los hombros y los pies. A pesar de la tristeza, me sentí en paz. Todos mis pensamientos estaban en calma, y me sentí tranquila y consolada.
Mi mamá me dijo que debo tener manos sanadoras, porque el masaje la hizo sentir muy feliz y en paz. Me sentí muy agradecida por poder consolarla y saber qué se siente al ser guiada por el Espíritu.
Esa experiencia me enseñó que no necesito hacer cosas extraordinarias para ministrar a los demás. Solo necesito dejar de lado mi orgullo y mis preocupaciones y centrarme en el amor de Dios, y Él se valdrá de mí para ser Sus manos y llevar Su luz a otras personas.
Madison B., 17 años, Nueva Gales del Sur, Australia
Le gusta dibujar, pintar y la escritura creativa.