De la Publicación semanal para jóvenes adultos
Cinco ideas sencillas para prepararte espiritualmente para la conferencia general
Cultiva un ambiente donde el Espíritu pueda morar y observa cómo cambia tu experiencia en la conferencia.
Me emociono mucho cada vez que llega la conferencia general. Me encanta cómo los mensajes que se comparten durante la conferencia me ayudan a aprender más sobre el Salvador, especialmente cuando coincide con la Pascua de Resurrección. Sin embargo, siempre parece tomarme desprevenida.
Los profetas y apóstoles siempre nos han invitado a prepararnos espiritualmente para la conferencia general. El élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles, preguntó: “¿Qué sucedería si nosotros, como oyentes, combinásemos la preparación de los oradores con nuestra propia preparación? ¿Cuán diferente sería nuestra experiencia con la conferencia general si la viéramos como una oportunidad de recibir mensajes del Señor mismo?”.
Siempre trato de prepararme espiritualmente para escuchar a los profetas vivientes, pero casi sin excepción, cada vez que llego al fin de semana de la conferencia, pienso: “Vaya, debí haber hecho más para prepararme para el diluvio de palabras edificantes que está a punto de venirme encima”.
Mi problema es que hago que la preparación para la conferencia sea tan complicada que me siento abrumada, pierdo la motivación y la dejo para el último momento. Pero me he dado cuenta de que la preparación no tiene que ser exagerada, solo requiere un poco de intención.
El trabajo espiritual de escuchar al Espíritu
Me ayuda el recordar que el Padre Celestial y Jesucristo quieren hablarme, pero si no estoy en sintonía con el Espíritu, entonces será más difícil escucharlos. Así que, el simple hecho de invitar al Espíritu Santo a mi vida es una de las mejores maneras de prepararme para recibir más luz, conocimiento y sabiduría del cielo.
El presidente Russell M. Nelson (1924–2025) nos invitó a “[elegir] hacer el trabajo espiritual que se necesita para disfrutar del don del Espíritu Santo y oír la voz del Espíritu con mayor frecuencia y claridad”.
Ese trabajo espiritual comienza creando un ambiente donde el Espíritu pueda morar. Y no tiene por qué ser complicado.
Aquí tienes cinco ideas sencillas para preparar el corazón y la mente para el fin de semana de la conferencia general:
1. Repasa conferencias anteriores
Analiza discursos de conferencias anteriores con amigos y familiares o revisa tus propias notas. Piensa en la inspiración que recibiste anteriormente y en cómo el actuar de acuerdo con ella bendijo tu vida.
Al mirar atrás a nuestras experiencias pasadas con el Espíritu Santo, nos familiarizamos más con la forma en que Él nos habla y podemos estar listos para escucharlo cuando nos hable de nuevo.
2. Escucha música edificante
Escucha música edificante en las semanas previas a la conferencia. Puede ser música del himnario, del Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo, Strive to Be (el canal oficial de música para los jóvenes seguidores de Cristo) o cualquier cosa que te ayude a sentirte más cerca de Dios.
3. Mantén tus preguntas a la vista
Anota tus preguntas y colócalas en algún lugar visible durante los días o semanas previos a la conferencia. Puedes ponerlas en el espejo del baño, en la nevera, en el fondo de pantalla de tu teléfono, en cualquier lugar donde las veas a menudo.
Esto puede conducir a una mayor reflexión y puede ayudarte a ser más receptivo a los mensajes que se compartirán durante la conferencia.
4. Ora para saber qué preguntas hacer
Si sientes que no tienes ninguna pregunta, ora y pídele a Dios que te ayude a saber qué preguntas hacer. Puede tratarse de cualquier cosa, desde anticipar grandes cambios en la vida hasta hacer pequeños cambios en tus hábitos cotidianos. Él puede guiarte para hacer preguntas específicas o darte el deseo de aprender más sobre un tema del Evangelio antes de que llegue la conferencia.
El Padre Celestial está ansioso por guiarnos para avanzar en la senda de los convenios. Orar para tener preguntas que hacer es una manera en que Él puede ayudarnos a seguir adelante y escuchar lo que Él quiere decirnos por medio de Sus profetas y apóstoles.
5. Observa el ejemplo de los demás
Estudia la forma en que los profetas (y otras personas) han buscado y recibido respuestas por medio del Espíritu Santo. Puedes estudiar relatos de las Escrituras, discursos de conferencias o devocionales. Presta atención a los relatos de cuando esas personas recibieron respuestas y observa cómo se prepararon para recibir esas respuestas. Trata de aplicar algunos de sus métodos a tu propia preparación.
Por ejemplo:
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Mientras construía el barco de acuerdo con las instrucciones del Señor, Nefi subió a la montaña y oró a menudo (véase 1 Nefi 18:3).
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José Smith reflexionó sobre a qué iglesia unirse y estudió las Escrituras, lo que condujo a la Primera Visión (véase José Smith—Historia 1:10–11).
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El presidente Nelson deseaba aprender más sobre el recogimiento de Israel, por lo que “`[estudió] el recogimiento, [oró] al respecto, [se deleitó] con todos los pasajes de las Escrituras que se relacionan con él y le [pidió] al Señor que aumentase [su] comprensión”.
Hacer esto puede ayudarnos a tener la mentalidad correcta para recibir lo que Dios ha preparado para nosotros.
Al dedicar tiempo y preparar un espacio para el Espíritu Santo, somos receptivos a escuchar la voz de Dios con mayor claridad. El élder Dale G. Renlund, del Cuórum de los Doce Apóstoles, prometió: “El Espíritu Santo puede revelar y revelará todo lo que necesitemos para remontar vuelo y mantener el impulso en la senda de los convenios”.
De alguna manera, estoy aún más emocionada por la conferencia en estas fechas, y no solo porque es la época de Pascua de Resurrección. Anhelo probar algunas de estas ideas y ver cómo mi preparación cambia mi experiencia. ¡Mira cómo puede cambiar la tuya también!