Cursos sobre las Escrituras
El Cristo Viviente


“El Cristo Viviente: El Testimonio de los Apóstoles”, Antiguo Testamento: Manual del maestro de Instituto, 2026

Jesús habla con un niño pequeño

El Cristo Viviente: El Testimonio de los Apóstoles

A fin de conmemorar el nacimiento del Salvador hace más de dos mil años, la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles declararon su testimonio de Jesucristo en “El Cristo Viviente: El Testimonio de los Apóstoles”. Esta declaración testifica de la “vida incomparable y de la virtud infinita de[l] […] gran sacrificio expiatorio [del Señor]”.

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Fomentar el estudio personal

Antes de la clase, considere enviar a los alumnos uno o más de los mensajes siguientes, o bien cree uno usted mismo:

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Hacer preguntas y compartir

Dé tiempo a los alumnos para que hagan preguntas y expresen las reflexiones y verdades que hayan descubierto en su estudio personal de “El Cristo Viviente”.

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Capacitación en técnicas de estudio

Al invitar a los alumnos a estudiar “El Cristo Viviente” durante la lección, podría considerar repasar la habilidad “Centrarse en Jesucristo en las Escrituras” que se describe en Técnicas para el estudio de las Escrituras.

Cómo mejorar la enseñanza y el aprendizaje

Cree entornos y oportunidades para que el Espíritu Santo enseñe a los alumnos. Debido a que el Espíritu Santo es el verdadero maestro, haga del salón de clases un entorno en el que el Espíritu pueda morar. Recuerde a los alumnos la función que tienen en la creación de un entorno espiritual. Busque formas de ayudarlos a descubrir la manera en que el Espíritu se comunica con ellos. Dé suficiente tiempo para que reflexionen y escriban acerca de lo que están aprendiendo del Espíritu Santo.

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Actividad de aprendizaje

¿De qué manera el estudiar “El Cristo Viviente” puede profundizar mi conexión con mi Salvador?

Muestre una imagen de Jesucristo, como la que se encuentra al principio de la lección. También podría invitar a los alumnos a encontrar su imagen favorita del Salvador. Invítelos a reflexionar en silencio y a escribir una respuesta personal a una pregunta como la siguiente:

  • ¿Quién es Jesucristo para ti? ¿Cuáles son tus pensamientos, sentimientos o creencias acerca de Él?

Recuerde a los alumnos que el 1 de enero de 2000, la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles compartieron su testimonio de Jesucristo en “El Cristo Viviente: El Testimonio de los Apóstoles”.

Explique que los líderes de la Iglesia nos han alentado a estudiar ese sagrado documento. Consideren leer juntos algunas o todas las citas siguientes a fin de prepararlos para estudiar “El Cristo Viviente”. Invítelos a compartir lo que más les llame la atención.

Élder Robert D. Hales

Vemos, oímos, leemos, estudiamos y compartimos las palabras de los profetas a fin de estar prevenidos y recibir protección. Por ejemplo, “La familia: Una proclamación para el mundo” se recibió mucho antes de padecer las dificultades que ahora enfrenta la familia. “El Cristo Viviente: El Testimonio de los Apóstoles” se preparó con antelación a cuando más la íbamos a necesitar (Robert D. Hales, “La conferencia general: Fortalece la fe y el testimonio”, Liahona, noviembre de 2013, pág. 7).

Presidente Russell M. Nelson

Muchos miembros han memorizado las verdades que contiene [“El Cristo Viviente”]; otros apenas saben que existe. A medida que procuran aprender más acerca de Jesucristo, los insto a estudiar “El Cristo Viviente” (Russell M. Nelson, “Cómo obtener el poder de Jesucristo en nuestra vida”, Liahona, mayo de 2017, pág. 40).

Hermana Jean B. Bingham

A medida que he estudiado la vida y las enseñanzas de Jesucristo con más atención y he aprendido de memoria “El Cristo Viviente”, mi gratitud y mi amor por nuestro Salvador han aumentado. En cada frase de ese documento inspirado se halla un sermón y ha aumentado mi comprensión de Sus funciones divinas y de Su misión terrenal (Jean B. Bingham, “Para que tu gozo sea completo”, Liahona, noviembre de 2017, pág. 85).

A fin de guiar a los alumnos en su estudio de “El Cristo Viviente”, considere mostrar las instrucciones siguientes.

  1. Estudien “El Cristo Viviente”. Marquen las palabras o frases que sean significativas para ustedes.

  2. Busquen verdades de “El Cristo Viviente” que se ejemplifiquen en el Antiguo Testamento o que se relacionen con las Escrituras del Antiguo Testamento. Por ejemplo, ¿qué encuentran en “El Cristo Viviente” que se relacione con las verdades de los siguientes pasajes del Antiguo Testamento? Génesis 1:1–2, 31 (véanse también Moisés 2:1); Job 19:25–26; Salmo 9:7–8; Proverbios 3:5–6; Isaías 12:245:2353:3–5.

  3. Anoten los pensamientos y las impresiones que tengan acerca de Jesucristo a medida que estudien.

A fin de ayudar a los alumnos a aprender unos de otros, invítelos a compartir sus reflexiones en grupos pequeños. También podría invitarlos a analizar las preguntas siguientes:

  • Piensen en las verdades que descubrieron acerca del Salvador. ¿Qué los ayudan a entender sobre la función que Él puede desempeñar en sus vidas?

  • ¿Cómo podrían beneficiarse al centrarse más en Jesucristo en sus vidas?

Para concluir, invite a los alumnos a considerar cómo pueden utilizar “El Cristo Viviente” para ayudarlos a fortalecer su relación con el Padre Celestial y Jesucristo. Concédales tiempo para reflexionar y anotar las impresiones del Espíritu Santo que hayan recibido durante la lección.