Mujeres encuentran fortaleza, sanación y esperanza a través del servicio
En toda Europa, mujeres que enfrentan situaciones de crisis están encontrando fortaleza y esperanza renovadas a través del servicio compasivo que presta La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Sus historias reflejan el espíritu del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el ocho de marzo, gracias a su capacidad para superar la adversidad con fe y valor.
En Albania, mujeres que escaparon de la violencia doméstica recibieron comida, artículos de higiene, juguetes y artículos para bebés durante la época de Navidad. Voluntarios llenaron cajas y las llevaron a zonas remotas para asegurarse de que cada mujer se sintiera recordada, cosa que sucedió incluso en el caso de una joven madre que acababa de llegar a un centro de acogida en el que recibió artículos para bebés que habían sido donados por mujeres de la estaca Tirana. Su generosidad trajo consuelo y dignidad a quienes habían abandonado sus hogares por el miedo.
En Suiza, mujeres y niños que se encontraban en centros de acogida recibieron toallas en las que se habían bordado etiquetas con forma de corazón, y libros para colorear que habían hecho los jóvenes. En cada etiqueta aparecía un mensaje de amor. “Estas etiquetas también transmiten el amor de nuestro Salvador”, escribió la hermana Janet Muehlmann. Aquellas que las recibieron, muchas de las cuales habían escapado de situaciones de violencia, se sintieron reconocidas y valoradas.
En España, jóvenes madres solteras de Red Madre recibieron zapatos, comida para bebés y asesoramiento. Una madre, que llegó con solo un cochecito de bebé, salió de allí con los artículos que necesitaba y un sentimiento renovado de esperanza. Este tipo de acciones de apoyo permiten a Red Madre continuar en su misión de salvar vidas de bebés y ofrecer esperanza a jóvenes madres necesitadas.
En Hungría, mujeres refugiadas ucranianas se reunían cada semana en un ejercicio de sanación para dibujar y hornear juntas. “Estos ejercicios les ayudaron a procesar sus traumas y volver a desarrollar resiliencia”, escribió la hermana Lu Duke. Durante una de las sesiones hicieron dibujos de su “lugar feliz” y así volvieron a imaginarlo después de sus pruebas. “Es fácil dibujar y soñar”, dijo la hermana Duke.
En Francia, mujeres que asistieron a una actividad de la Sociedad de Socorro recibieron guía y recursos para mejorar la salud emocional. Muchas de ellas expresaron su deseo de recibir más apoyo en sus barrios. Una mujer declaró: “Me siento más fuerte al saber que no estoy sola. Estos recursos me ayudan a afrontar cada día con fe”.
Estas mujeres, que son madres, hijas, refugiadas, supervivientes…, no se dejan definir por sus pruebas, sino que se levantan a sí mismas, ayudadas por el Evangelio de Jesucristo y la bondad de otras personas. Como enseñó el presidente Russell M. Nelson, “El Señor se deleita con el esfuerzo, porque el esfuerzo brinda recompensas”.
¿Deseas elevar a alguien hoy? Acércate a un centro de acogida cercano, dona a una causa o simplemente ofrece un oído dispuesto a escuchar. Tus actos pueden ser la respuesta a una oración.