Liahona
José de Arimatea: Los deseos justos y los milagros de Dios
Liahona de marzo de 2026


“José de Arimatea: Los deseos justos y los milagros de Dios”, Liahona, marzo de 2026.

Conocían al Salvador

José de Arimatea: Los deseos justos y los milagros de Dios

¿Quién fue José de Arimatea y qué podemos aprender de su función en el relato de la Pascua de Resurrección?

ilustración de José de Arimatea

Ilustración por Laura Serra, prohibida su reproducción

José de Arimatea desempeñó una función importante en el relato de la Pascua de Resurrección: ayudó al Señor mientras Él lograba el mayor triunfo de la historia de la humanidad. Cuando Jesucristo fue crucificado, José “entró osadamente a donde estaba Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús” (Marcos 15:43). Después de que tantas personas abandonaron al Señor en Su hora de desesperanza, ¿qué llevó a José a quedarse y formar parte de una etapa tan importante del sacrificio del Salvador?

Su lealtad podría parecer contradictoria a su condición de hombre rico y consejero del Sanedrín, la asamblea judía compuesta por fariseos y saduceos que condenó a muerte a Cristo (véase Mateo 27:1, 57). Además, José mantuvo en secreto su discipulado de Cristo “por miedo a los judíos” (Juan 19:38).

Aun así, al final, su devoción fue evidente. Él “no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos”, los que buscaban condenar a muerte al Salvador (véase Lucas 23:50–51). Y después de que el Salvador murió, José envolvió el cuerpo del Maestro en una sábana y lo colocó en su propio sepulcro nuevo (véanse Mateo 27:59–60; Lucas 23:52–53). Esto fue el cumplimiento de la profecía de que el sepulcro de Cristo estaría con el rico (véase Isaías 53:9).

Ha resucitado

Al donar su sepulcro para la sepultura del Salvador, José de Arimatea ayudó a cumplir la profecía y preparó el camino para el testimonio milagroso de la Resurrección de Jesucristo. Tres días después de la Crucifixión, los seguidores de Cristo encontraron el sepulcro vacío y la voz de un ángel declaró: “No está aquí, porque ha resucitado” (Mateo 28:6).

“La Resurrección de Jesucristo da testimonio de Su divinidad y de que Él ha vencido todas las cosas”, enseñó el élder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles. “Su Resurrección da testimonio de que, unidos a Él por convenio, nosotros también podemos vencer todas las cosas y llegar a ser uno. Su Resurrección da testimonio de que, por medio de Él, la inmortalidad y la vida eterna son una realidad”.

Es posible que José no supiera lo que entregó esa primera Pascua de Resurrección más allá de su deseo de reverenciar a Jesucristo. Sin embargo, el Señor utilizó los deseos justos de José como parte de Su milagro supremo de ser las “primicias de los que durmieron” (1 Corintios 15:20), el primero en levantarse de entre los muertos.

Así como José tuvo una función importante que desempeñar, cada uno de nosotros puede ser un instrumento en las manos del Padre Celestial. Su plan es para todas las personas y Él utilizará nuestras habilidades, experiencias y circunstancias para hacer avanzar Su gran obra. En esta Pascua de Resurrección, podemos recordar este mensaje y buscar a Jesucristo al sacrificar lo que podamos para ayudar a edificar Su reino y permitir que Sus milagros sucedan en nuestra vida.

Nota

  1. D. Todd Christofferson, “Uno en Cristo”, Liahona, mayo de 2023, pág. 80.