Voces de los miembros
Más de 18 000 sillas de ruedas donadas en 18 años de trabajo en conjunto con CILSA
Antes de finalizar el 2024, en la capilla de La Boca, Buenos Aires, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días realizó una significativa donación a CILSA, organización por la inclusión de personas con discapacidad, entregando cuarenta y dos sillas de ruedas y elementos ortopédicos de apoyo.
Este esfuerzo solidario se realizó en diversas partes del país y forma parte de un trabajo en conjunto que ya supera los 18 años, demostrando un compromiso constante con el bienestar de las personas con discapacidad.
Impacto a lo largo del tiempo
Laura Wierszylo, directora de Gestión, Innovación y Desarrollo Estratégico, y la presidenta de CILSA, Silvia Mauricia Carranza, destacaron el profundo impacto de estas donaciones, resaltando que no se trata solo de entregar sillas de ruedas, sino de brindar a las personas la oportunidad de alcanzar la autosuficiencia. Gracias a este apoyo, muchas personas pueden estudiar, trabajar y realizar sus tareas cotidianas con mayor autonomía. El evento fue acompañado por un emotivo video resumiendo la larga y fuerte relación entre la Iglesia y CILSA.
Desde el inicio de esta colaboración, se han donado más de 1000 sillas de ruedas por año, acumulando un total superior a las 18 000 unidades. Además, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días también colabora con CILSA en otras iniciativas mediante la participación de voluntarios que realizan actividades como pintar escuelas y dar de su tiempo en diversas tareas.
Gracias a estas donaciones, CILSA ha logrado acercar recursos esenciales para el desarrollo integral de las personas con capacidades diferentes, consolidando su misión de inclusión y apoyo.
Testimonios
Durante el evento de entrega, se compartieron conmovedores testimonios de beneficiarios que expresaron su gratitud por este cambio positivo en sus vidas. Las lágrimas de emoción estuvieron presentes, reflejando el impacto transformador de estas acciones solidarias.
En el acto estuvieron presentes autoridades del comité ejecutivo de CILSA, los misioneros de Ayuda Humanitaria (el matrimonio Taylor) y de Comunicación (el matrimonio Edwards); Walter Ricart, de las oficinas del Área, y la directora de Comunicación Multiestaca de la Iglesia, Andrea, quien agradeció la oportunidad de servir destacando que es la obra del Salvador Jesucristo. En su testimonio, enfatizó el valor intrínseco de cada persona como hijo de Dios y destacó que esta obra se realiza con amor y dedicación al prójimo. El élder Taylor mencionó que cada uno de los presentes es de un valor inigualable y es un hijo amado de Dios. El evento concluyó con abrazos, sonrisas y expresiones de agradecimiento, tanto de CILSA como de muchas personas interesadas en conocer más sobre la Iglesia. Esta actividad no solo fortaleció los lazos entre ambas organizaciones, sino que también subrayó la importancia de servir a los demás y aliviar las cargas de quienes más lo necesitan.
El Salvador recurrió a una parábola para enseñar la importancia del servicio, en la que habló de Su regreso a la tierra en gloria y de la separación de justos e inicuos. En la parábola, Él les dice a los justos: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mateo 25:34–36).
Los justos, perplejos por esta afirmación, le preguntan: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos?, ¿o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos?, ¿o desnudo y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?” (Mateo 25:37–39).
Entonces, el Señor les responde: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos, mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40).