2025
Cuidar: Una iniciativa mundial para mejorar el bienestar de las mujeres y los niños
Julio de 2025


“Cuidar: Una iniciativa mundial para mejorar el bienestar de las mujeres y los niños”, Liahona, agosto de 2025.

Mujeres del convenio

Cuidar: Una iniciativa mundial para mejorar el bienestar de las mujeres y los niños

Brindamos el amor y el socorro de Jesucristo a todo el mundo al cuidar de las personas en nuestros propios hogares, vecindarios y comunidades.

La inspirada labor de la Sociedad de Socorro está profundamente arraigada en la labor humanitaria y en el cuidado de los necesitados desde sus divinos comienzos, en 1842. En el siglo XX, las hermanas de la Sociedad de Socorro enviaban el cereal que habían almacenado para ayudar a alimentar a los afectados por desastres naturales y hambrunas. Fundaron hospitales, ayudaron a las mujeres a asistir a la facultad de Medicina y las capacitaron en labores de enfermería y obstetricia, reduciendo considerablemente los índices de mortalidad materna y neonatal. También promovieron la formación académica mediante la fundación de instituciones educativas y programas de alfabetización.

Hoy en día, casi ocho millones de hermanas de la Sociedad de Socorro en todo el mundo siguen dedicadas al cuidado de los necesitados. La Sociedad de Socorro promueve oportunidades para que las mujeres brinden y reciban el alivio del Salvador —temporal y espiritual— a todos los hijos de Dios. Cuando las hermanas brindan y reciben el alivio del Salvador, llegan a ser más semejantes a Él, sienten Su amor y desean una relación por convenio más profunda con Él.

La iniciativa mundial de la Iglesia para mejorar el bienestar de las mujeres y los niños es una experiencia, una oportunidad para brindar alivio en lo temporal y en lo espiritual a todos los hijos de Dios. Lo hacemos con Su Espíritu, con la autoridad del sacerdocio por delegación y con Su poder, el cual recibimos al guardar nuestros convenios con Él.

Una mujer sosteniendo a un bebé

Con esta iniciativa buscamos lograr el mayor impacto posible al bendecir la vida de mujeres y niños en los siguientes cuatro focos de atención:

  • Nutrición infantil

  • Atención de madres y recién nacidos

  • Vacunación

  • Formación académica

¿Por qué centramos nuestra energía, corazón y recursos en una iniciativa mundial para mejorar el bienestar de las mujeres y los niños? Porque creemos que el progreso mundial comienza por las mujeres y los niños. La presidenta Johnson enseña: “Cuando se bendice a una mujer, se bendice a una familia, a una comunidad, a una nación; cuando se bendice a un niño, se invierte en el futuro”.

Como parte de esta iniciativa mundial, la Primera Presidencia aprobó una iniciativa liderada por la Iglesia de 55,8 millones de dólares para acelerar la mejora de la nutrición y la atención médica en doce países con grandes necesidades. En colaboración con ocho organizaciones clave no gubernamentales, en 2024, la Iglesia apoyó programas que beneficiaron la salud y el bienestar de más de catorce millones de niños, madres primerizas y futuras madres.

La presidenta Camille N. Johnson conversa con una mujer en Costa Rica

La presidenta Camille N. Johnson conversa con una madre de tres hijos en un evento de donación de alimentos en Costa Rica. “Ella estaba muy agradecida por los alimentos para sus hijos, que pasaban hambre”, dice la presidenta Johnson. “Le dije que la amaba y, lo que es más importante, que Dios la amaba”.

Parte de una causa importante

Cuando viajé a Costa Rica el año pasado (dice la presidenta Johnson), tuve la oportunidad de ayudar en un evento de donación de alimentos. Me conmovió conocer a tantas mujeres y niños que vinieron a recibir una comida saludable. Tuve la clara impresión de que estábamos haciendo exactamente lo que el Salvador deseaba que hiciéramos. Conocí a Yumana y a sus tres hermosos hijos. Esta sincera mujer vendía rosas que ella misma confeccionaba con cintas para poder mantener a su familia. Estaba muy agradecida por los alimentos para sus hijos que pasaban hambre. Le dije que la amaba y, lo que es más importante, que Dios la amaba. Yumana recibió alivio temporal y espiritual al sentir y reconocer el amor de Dios.

Vemos esta iniciativa mundial como parte de la obra de salvación y exaltación. A medida que las personas reciben alivio temporal, esperamos y deseamos que sientan el amor del Señor por ellas y el deseo de concertar una relación por convenio con Él o profundizarla.

Los esfuerzos por mejorar la salud y el bienestar de las mujeres y los niños cumplen con la divina responsabilidad de cuidar de los necesitados. Sin embargo, esta iniciativa bendice a las personas de otras maneras:

  • Aumenta la capacidad intelectual y física de la nueva generación, ayudándoles a alcanzar también su potencial espiritual.

  • Fomenta el acercamiento a nuestros vecinos y amigos, muchos de los cuales también quieren aprender a ayudar a sus propios hijos.

  • Proporciona una causa centrada en el Evangelio que promueve significativas oportunidades de servicio y de ministración para las mujeres, especialmente para las jóvenes adultas.

La generación actual de jóvenes adultos quiere ser parte de una causa importante, una causa que tenga un impacto real y marque una diferencia real en el mundo. Esperamos que esta iniciativa mundial ayude a nuestras hermanas a ver que ya pertenecen a una de las mayores causas de la tierra: la organización divina del Señor para las mujeres de Su Iglesia restaurada, la Sociedad de Socorro.

Creemos que esta iniciativa mundial inspirará a nuestros miembros y amigos a prestar servicio en sus comunidades. Esperamos que vean lo siguiente:

  • La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días da prioridad a los asuntos que afectan a las mujeres y a los niños, y dedica recursos para mejorar la salud y el bienestar de ellos.

  • La Iglesia y su Sociedad de Socorro son líderes mundiales en cuanto a atender cuestiones humanitarias.

  • La Sociedad de Socorro está dirigida y compuesta por mujeres que mejoran la vida de las personas, las familias y las comunidades.

Este es solo el comienzo de algo extraordinario que bendecirá la vida de muchas personas que brindarán y recibirán el socorro del Salvador, ahora y en los años venideros, a medida que esta iniciativa mundial continúe progresando.

Profesional médico examinando a un niño en Filipinas

Una profesional médica examina a un niño en Filipinas. La nutrición infantil es uno de los cuatro focos de atención de la iniciativa mundial de la Iglesia para el bienestar de las mujeres y los niños.

Dentro de nuestra esfera de influencia

A escala global, la Iglesia mundial nos representa a todos como miembros al reunir a organizaciones expertas al tratar grandes desafíos en lugares distantes. Aun así, tal vez la mejor labor humanitaria es la que llevamos a cabo cerca de casa, al otro lado de la valla o de la calle. Ustedes viven sus convenios y participan en nuestra causa mundial cuando actúan con compasión semejante a la de Cristo y cuidan con amor a los miembros de su propia familia, sus vecindarios y comunidades.

Tal vez no puedan reparar el tejado de un vecino o viajar a otro país para limpiar las casas de las personas después de algún huracán catastrófico, pero ¿podrían leerle a un niño, escuchar a un amigo que esté pasando por dificultades o hacer una ofrenda de ayuno? Cada esfuerzo es valioso e importante en esta obra para cuidar de los necesitados. Gracias por ser el conducto por medio del cual otras personas pueden recibir el alivio del Salvador al ser Sus manos amorosas, Sus pies prestos, Sus oídos que escuchan y Sus labios que hablan con amabilidad.

En tanto la Iglesia reúne a organizaciones para colaborar por la salud y el bienestar de las mujeres y los niños en diversos países, las hermanas de la Sociedad de Socorro reúnen a personas para tratar los desafíos de sus propias comunidades. Las mujeres de la Sociedad de Socorro detectan las necesidades, reúnen los recursos y ayudan a tratar los desafíos. Lo hacen con la ayuda del Espíritu, brindando el amor y el alivio de Jesucristo a todos los hijos de Dios.

Al ver las necesidades de los inmigrantes en Milán, Italia, las hermanas de la Sociedad de Socorro organizaron una oportunidad para prestar servicio para proporcionarles ropa y artículos para el hogar. Algunas hermanas donaron artículos poco usados, mientras que otras organizaron y limpiaron los artículos donados. La ofrenda de cada hermana fue importante. Las hermanas de la Sociedad de Socorro ayudaron a los visitantes a sentir el amor de Jesucristo a medida que estos llegaban al centro de donaciones. Monia, una hermana de la Sociedad de Socorro local, dijo: “De las cosas pequeñas proceden las grandes, y podemos bendecir a las personas dentro y fuera de la Iglesia. ¡Eso el Evangelio en acción!”.

Dirigiéndose a la recién organizada Sociedad de Socorro, el profeta José Smith dijo a las hermanas: “Ahora se hallan en una posición de poder actuar de acuerdo con esa compasión que Dios ha puesto en el corazón de ustedes”.

Mientras estaba en Guadalajara, México, la hermana Yee escuchó y vio muchos ejemplos increíbles de hermanas que actuaban de acuerdo con esa compasión al procurar satisfacer alguna necesidad local.

Una de esas hermanas fue la hermana Pulido, quien observó en un hospital local la necesidad de ayudar a las familias y a las personas que venían de lejos y necesitaban alimentos y ropa mientras esperaban algún tratamiento. Ella reunió a 120 hermanas de la Sociedad de Socorro, varios misioneros y otras personas de la comunidad para conseguir donaciones de alimentos, agua, mantas y ropa. Unas 1500 personas donaron artículos, y las hermanas y otras personas prepararon almuerzos y comida para unas 1200 personas. Los artículos se entregaron a quienes esperaban su turno para recibir atención en el hospital.

Esta hermana dijo que lo hacía porque sentía compasión por esas personas. Con lágrimas en los ojos, explicó humildemente que ella había sido una de esas personas que esperaban en el hospital mientras su esposo iba y venía para recibir tratamiento contra el cáncer. Dijo que su mayor bendición y deseo era ministrar como lo haría el Salvador.

Jesucristo sentado con dos niños pequeños

Brindar el socorro del Salvador

Hermanas, se nos ha confiado la sagrada labor de llevar el socorro —temporal y espiritual— del Salvador a todo el mundo. Podemos hacerlo atendiendo a los que están dentro de nuestra propia esfera de influencia. ¡Qué don y qué bendición que es eso! Participar en la iniciativa mundial para mejorar el bienestar de las mujeres y los niños es una de las muchas experiencias que nos acercan más al Salvador. Al actuar como Él lo haría, sentimos Su amor; y aumentan nuestro deseo y nuestro compromiso de tener una relación por convenio con Él.

Gracias por ayudarnos a brindar el amor y el socorro de Jesucristo a nuestras hermanas y hermanos en todas partes.

Al tratar de emular a Jesucristo, el requisito más importante para nosotras como Sus discípulas es reconocer las necesidades individuales inmediatas que nos rodean y responder con paciencia y amor.

El presidente Russell M. Nelson nos dijo en el Devocional mundial de la Sociedad de Socorro de 2024: “Las bendigo para que se den cuenta de que sus dones divinos como hijas de Dios les dan el poder no solo de cambiar vidas, ¡sino de cambiar el mundo!”.

¡Esa es nuestra extraordinaria comisión!

Es una época gloriosa para ser mujeres del convenio y miembros de una sociedad que brinda el socorro —temporal y espiritual— del Salvador a nuestras hermanas y hermanos de todo el mundo. El objetivo final de proporcionar alivio y autosuficiencia es preparar el camino para que nuestras hermanas y hermanos deseen y reciban el amor y la misericordia que están al alcance de quienes hacen convenios con Dios y los guardan.

Expresamos nuestro testimonio de que Jesucristo es socorro y que el socorro que Él ofrece es sempiterno.