2025
Consejo de compañerismo: Crear felicidad de modo intencional en el matrimonio
Julio de 2025


“Consejo de compañerismo: Crear felicidad de modo intencional en el matrimonio”, Liahona, julio de 2025.

Consejo de compañerismo: Crear felicidad de modo intencional en el matrimonio

Los matrimonios, al igual que los misioneros, pueden utilizar los consejos de compañerismo para mejorar su relación.

Ilustración de pájaros posados en la rama de un árbol

Cuando era una joven estudiante universitaria de estudios sobre la paz y los conflictos, me interesé mucho en cualquier proceso que pudiera utilizarse para resolver conflictos. Una conversación de gran impacto en mi vida con un amigo me dio a conocer un proceso del que yo nunca había oído hablar: el consejo de compañerismo.

Mientras me hablaba de su misión, mi amigo me dijo que el consejo de compañerismo es la reunión periódica en la que los compañeros de misión analizan cómo están trabajando juntos y cómo pueden mejorar. Mi amigo había considerado el proceso tan útil cuando era misionero que pensaba usarlo en su matrimonio algún día. La idea me caló hondo en el corazón. Leí acerca del consejo de compañerismo en Predicad Mi Evangelio y hablé con otros exmisioneros sobre sus experiencias al respecto. Vi cómo los consejos de compañerismo, similares a los consejos familiares, podían usarse para abordar muchos de los conflictos destructivos que enfrentamos en nuestras relaciones hoy en día y prevenirlos.

Mi esposo, James, y yo comenzamos a tener consejos de compañerismo semanales incluso antes de casarnos. Todavía recuerdo nuestra primera reunión. James era tan abierto, amable, comprensivo y dispuesto a tomar mis ideas en serio que sentí confianza en nuestra capacidad de edificar un matrimonio feliz.

Ahora que llevamos mucho tiempo juntos, hemos continuado con la tradición del consejo semanal de compañerismo. Si bien nuestra relación no es perfecta, ambos estamos de acuerdo en que las muchas sesiones que hemos tenido nos han ayudado a encontrar un gozo y una satisfacción más profundos en nuestro matrimonio de lo que creíamos posible.

Ver las diferencias como una oportunidad

Dios creó un mundo que dividió y diversificó repetidas veces, y “vio […] que era bueno” (Génesis 1:10, 12, 18, 21, 25). Esa hermosa diversidad es una influencia que da lugar a una amplia gama de experiencias y perspectivas entre los hijos de Dios. Aunque pueda atemorizar el darse cuenta de que incluso los cónyuges dedicados pueden tener opiniones muy diferentes sobre temas importantes, no debemos temer. Con el Salvador como nuestro ejemplo, podemos elegir abordar esas diferencias de maneras amorosas, creativas y constructivas que conduzcan a soluciones más completas y relaciones más felices.

Cuando nos dedicamos a trabajar solícitamente el uno con el otro de esta manera más elevada y más santa, comprendemos que no hay necesidad de contención ni de aceptar de forma pasiva las opiniones de la otra persona, y que la compatibilidad no quiere decir que tengamos que ser iguales. Con la práctica, las opiniones diferentes comenzarán a parecer oportunidades de conexión en lugar de obstáculos. La contención será reemplazada por colaboración, confianza y afecto.

El consejo de compañerismo, inspirado por el amor cristiano, puede ayudarles a transformar el conflicto en una bendición en su relación. Aquí tienen cuatro sugerencias para ayudarles a empezar.

Llevar a cabo su propio consejo de compañerismo

1. Asuman el compromiso

Consideren tomar la decisión juntos de mejorar su relación realizando un consejo de compañerismo con regularidad, aunque solo sea una prueba durante un período de tiempo determinado. El proceso no funcionará bien sin la plena participación de ambos cónyuges.

2. Creen una agenda

Su relación tiene puntos fuertes, defectos y necesidades particulares. Con eso en mente, determinen los temas que consideren que es importante analizar en su consejo de compañerismo, tales como la intimidad, los estilos de crianza, los horarios o las finanzas.

Al dar a estos temas un lugar habitual en su agenda, reservarán espacio para ideas y sentimientos que, de otro modo, solo podrían surgir en momentos de frustración, o tal vez no surgir en absoluto.

3. Programen un día y horario específicos y prepárense

Consideren reservar un día y horario específicos para su consejo de compañerismo. Decidan qué funcionará mejor para ustedes y luego comprométanse a estar allí, preparados para escuchar con empatía, para hablar abiertamente y para ser amables. También podrían llevar un registro escrito de su consejo de compañerismo. Nuestras notas de la semana anterior nos son útiles al prepararnos para la próxima sesión.

Tomar notas también les ayudará a recordar, en palabras del presidente Spencer W. Kimball (1895–1985), “sus triunfos sobre la adversidad, su recuperación después de una caída, su progreso cuando todo parecía oscuro [y] su alegría al ver que […] se logró el éxito”. James y yo estamos muy agradecidos de haber llevado un registro de las casi ochocientas sesiones de consejo de compañerismo que hemos realizado a lo largo de los años. ¡Qué gozo es mirar en retrospectiva y ver lo lejos que hemos llegado!

4. Sean constantes

El consejo de compañerismo puede resultar incómodo o intimidante al principio, pero se volverá más fácil con la práctica. Al comunicarse con regularidad, usted y su cónyuge detectarán los pequeños problemas antes de que se conviertan en grandes problemas.

Irónicamente, una de las discusiones más dolorosas que James y yo tuvimos ocurrió durante un consejo de compañerismo. El conflicto se intensificó rápida e inesperadamente más allá del punto de una conversación racional, y ambos nos sentimos heridos en el proceso. Pero ese doloroso conflicto que comenzó en el consejo de compañerismo también se resolvió en el consejo de compañerismo. Sabíamos que tendríamos otra oportunidad la semana siguiente y la siguiente.

Así que, después de una semana de meditar y tranquilizarnos, lo intentamos de nuevo y, finalmente, resolvimos nuestras diferencias. Sentí intensamente la “paz personal y [el] súbito aumento de[l] ímpetu espiritual” que se nos promete cuando resolvemos los conflictos a la manera del Salvador. Cada conflicto que resolvamos con creatividad y amor nos impulsará hacia adelante e invitará una mayor influencia del Espíritu Santo en nuestras relaciones.

Puede haber ocasiones en las que sientan que no tienen ningún conflicto en su relación, por lo que podrían sentirse tentados a omitir el consejo de compañerismo. Mi esposo y yo hemos decidido no hacer eso. Esos son los momentos en que el consejo de compañerismo puede ser un gozo puro: cuando hablamos de lo que va bien, nos reímos juntos, compartimos pensamientos profundos y creamos recuerdos.

La promesa

El Padre Celestial nos hizo únicos a cada uno de nosotros y luego nos organizó en relaciones interpersonales. Él espera que resolvamos nuestras diferencias, no con contención (véase 3 Nefi 11:29), sino con el amor puro de Jesucristo, porque Él sabe que nos acercará más el uno al otro y a Él (véanse Mateo 5:9; Moroni 7:48).

El presidente Russell M. Nelson nos ha dado la siguiente comisión, junto con una promesa: “Demostremos que hay una manera pacífica y respetuosa de resolver las cuestiones complejas y una manera sabia de resolver nuestros desacuerdos. Conforme ustedes muestren la caridad que los verdaderos seguidores de Jesucristo manifiestan, el Señor magnificará sus esfuerzos mucho más allá de lo que pudieron imaginar.

Podemos avanzar en la senda de los convenios, llenos de confianza en esa certeza que nos dio nuestro amado profeta. Podemos resolver nuestros conflictos con creatividad y compasión, “teniendo entrelazados [nuestros] corazones con unidad y amor el uno para con el otro” (Mosíah 18:21).