2025
“Cuando enseñe a Tus hijos”
Julio de 2025


Voces de los miembros

“Cuando enseñe a Tus hijos”

Muchas veces, al llegar a casa después del trabajo y debido al cansancio, no he tenido muchos deseos de jugar con mi hija. Aun así, aprendí que puedo dedicarle algo de tiempo y ayudarla a ser mucho más feliz de lo que es cuando jugamos juntos.

En el Nuevo Testamento, recordamos la historia de Marta, a quien el Señor le dijo:

“Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.

El Salvador enseñó a Sus discípulos que debían humillarse como un niño pequeño para poder entrar en el Reino de los Cielos. Cuando nosotros nutramos su autoconfianza y autoestima, los hijos aprenderán a tener éxito en sus vidas al enseñarles la bondad, la obediencia, el no ser orgullosos y la sencillez.

“La humildad nos permite ser mejores padres, hijos e hijas, esposos y esposas, vecinos y amigos”.

Hay un himno que me encanta y nos recuerda cuánto Dios ama a Sus hijos.

Himno, nro. 172: “Cuando enseñe a Tus hijos”

“Cuando enseñe a Tus hijos,
dame, Dios, inspiración
pues quisiera motivarles
a buscar la perfección. […]

Dame las palabras aptas;
bríndame Tu comprensión.
Quiero ser un buen maestro;
toca, Dios, mi corazón”.

Estas palabras me hacen reflexionar en cuántas horas al día dedico a escuchar y enseñar a mis hijos y cuántas a otras actividades que pueden distraerme. En realidad, no necesitamos muchas horas para dar a nuestros hijos, pues lo más importante es la calidad de tiempo que les brindamos.

Nuestros pequeñitos están expuestos a peligros y tentaciones. Por esta razón, como padres, abuelos, tíos y líderes, debemos estar atentos para ayudarlos, protegerlos y, sobre todo, darles mucho amor y comprensión.

¿Cuál es nuestra función?

Ser un ejemplo recto para Sus hijos. Enseñarles a crecer en todos los aspectos de sus vidas. Buscar maneras de ayudarles a sentir el gozo de guardar los convenios, descubrir nuevos talentos y que los ayudemos a acercarse más al Padre Celestial y a Jesucristo, y a vivir el Evangelio en la vida diaria.

Él enseñó: “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, esto también lo hace el Hijo de igual manera”.

¿Qué debemos hacer?

Asegurarnos de que Sus hijos sepan cuánto los amamos. Participar en sus vidas por medio de la oración, determinar sus necesidades personales y planificar el estudio del Evangelio y las actividades de manera que satisfagan esas necesidades. También podemos hablar con sus líderes sobre cómo ellos pueden ayudar.

Pienso que si nos esforzamos por velar por nuestros hijos, ellos verán nuestro esfuerzo y nuestros hogares serán más felices. Como dijo el élder Valeri V. Cordón: “La crianza de los hijos es una de las experiencias más extraordinarias de la vida. Los padres se asocian con su Padre Celestial para guiar a sus preciados hijos de vuelta al cielo”.

Notas

  1. Lucas 10:41–42.

  2. Steven E. Snow, de los Setenta, “Se humilde”, Conferencia General de abril de 2016.

  3. Juan 5:19.

  4. Valeri V. Cordón, “Lecciones divinas sobre la crianza de los hijos”, Conferencia General de octubre de 2023.